Ante el editorial publicado el pasado 15 de marzo sobre la posible reorganización de las condiciones de impartición de la enseñanza religiosa escolar (ERE) en los centros públicos y sus posibles alternativas queremos manifestar: a) Constatamos con pena, como lectores de EL PAÍS, que la opinión del mismo se basa en datos erróneos; b) Las sentencias citadas del Tribunal Supremo no han cerrado la posibilidad de la existencia de una asignatura alternativa a la religión relacionada con los valores éticos; c) Es una falsedad afirmar que en el actual sistema, con 38 grupos de actividades alternativas, sin calificación académica, funcione sin problemas. Pregúntese a los directores de los centros o a los claustros de profesores; d) Si se da por válida la solución dada en la "primera transición", creemos que se parece a ésta que propone el Ministerio de Educación y Cultura; e) Por cierto, que esta asociación de profesionales afectados no conoce tal borrador.- Secretario estatal de la Asociación de Profesionales de la Enseñanza Religiosa Escolar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 1999