Aunque el sector eólico aún se encuentre dando sus primeros pasos, España figura ya como tercera nación europea en este campo, sólo superada por Alemania y Dinamarca, y quinta en el cómputo mundial, detrás de Estados Unidos y la India. En este sentido, la inversión en Santa María de la Alameda parece contar con otra ventaja. Como el marco legal obliga a las compañías eléctricas a comprar toda la energía producida a partir de fuentes renovables, a razón de 11,1 pesetas el kilovatio-hora, el panorama se simplifica notablemente.En la reunión en la que se avaló el proyecto eólico, el comité de inversiones de Capital Riesgo Madrid elaboró el siguiente balance de pros y contras: a favor señaló el "reducido riesgo", el "buen emplazamiento", la "participación de Unión Fenosa en el accionariado", la "amplia experiencia" de Mapfre en la construcción de parques eólicos y la "tecnología probada"; en contra encontró el "alto índice de endeudamiento", la "incertidumbre ante el sistema tarifario, que podría cambiar en los próximos años" y la "liberalización parcial del sector, lo que supone un incremento de la competencia".
La balanza se inclinaba del lado del primer platillo, así que los expertos auguraron, incluso, una tabla de futuros ingresos para Altos del Voltoya: 584 millones de pesetas durante 1999, unos 2.640 a lo largo de los tres años siguientes y 2.670 a partir del 2003. Con estas cifras, la sociedad tendría beneficios en cuestión de 10 años.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de abril de 1999