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Tribuna:

Atención a los segundos

Por lo general en las campañas electorales la atención se centra en los dos grandes partidos, relegando a un segundo lugar a los demás que concurren, pero que no compiten con posibilidades de ganar. Y sin embargo, hay elecciones en las que lo más interesante no es lo que pueda ocurrir por arriba, sino lo que puede suceder por abajo. La del próximo 13-J es una de ellas. En lo que a los dos principales partidos se refiere, no es probable que el 13-J vaya a producir cambios notables. La hegemonía general socialista en la región se verá posiblemente compensada por una hegemonía popular en las capitales. El equilibrio entre los dos principales partidos es probable que sea muy parecido durante los próximos cuatro años al de estos cuatro últimos. No parece, pues, que vayan a correr muchos riesgos y que se vaya a ver alterada su posición en el sistema político como consecuencia de los resultados del 13-J. Completamente distinta es la posición de los dos partidos que compiten por abajo. En primer lugar, porque de ellos van a depender los cambios más importantes que puedan influir en el equilibrio entre los dos grandes partidos. Las posibilidades de mejora del PSOE en relación con el PP no parecen que vayan a depender tanto del 13-J como del 14-J, es decir, de los pactos poselectorales que puedan fraguarse y que pueden acabar desalojando al PP de algunos ayuntamientos de capitales de provincia. También de alguna Diputación. Pero, sobre todo, porque en la última legislatura se ha producido una alteración en el equilibrio entre el PA e IU que va a verse sometido a su primer test electoral. La marginación en la que ha quedado IU en el sistema político español en general y en el andaluz en particular, como consecuencia de su alianza con el PP entre 1993 y 1996, dejó vacío un espacio político que le ha permitido al PA iniciar una recuperación, que difícilmente habría podido producirse en otras circunstancias. Antes del bienio 94-96 la idea de que el PA podía competir con IU por ser la tercera fuerza política de Andalucía hubiera parecido descabellada. Ahora mismo ya no lo es. No parece probable que el 13-J vaya a producirse el sorpasso, pero es posible que se sienten las bases para que esto ocurra en las próximas elecciones autonómicas. En particular si IU no corrige su trayectoria. Si el discurso de IU sigue siendo el de Julio Anguita en la campaña electoral europea, el resultado de las próximas elecciones generales va a ser una catástrofe. Y en esta ocasión IU no va a contar, como contó el PCE en los años ochenta con el cambio de siglas, la reserva de Andalucía y la figura del entonces alcalde de Córdoba para iniciar una recuperación. El desastre nacional sería con seguridad también un desastre andaluz. La proximidad e incluso la posible coincidencia de las generales y autonómicas puede acentuar todavía más la tendencia. Todo esto puede empezar a prefigurarse el 13-J.JAVIER PÉREZ ROYO

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999