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Reportaje:

Anhelos de carreteras y puertos

Motril, el municipio más poblado de la provincia de Granada después de la capital, tiene problemas de comunicaciones terrestres. Y para demostrarlo, su alcalde, el socialista Luis Rubiales, propone dos viajes en coche. El primero comenzaría en Figueres (Girona), a pocos kilómetros de la frontera francesa, y acabaría en Algeciras (Cádiz). La elección de la ruta parece sencilla: la autovía del Mediterráneo, que bordea todo el sudeste de España. ¿Todo? No. Existe una franja litoral -curiosamente la que atraviesa la provincia de Granada y, por tanto, Motril- en que la autovía se transforma en una simple carretera con un carril en cada sentido. Tras repostar, el viajero podría intentar conducir por autovía entre Bilbao y Motril. También parece sencillo: se puede circular por doble vía en las nacionales I, IV y 323 hasta... Granada. Luego quedan 72 penosos kilómetros para llegar a la costa. "Las malas comunicaciones son un obstáculo para la agricultura, el turismo y la industria, tres de los pilares de nuestra economía", asegura el alcalde. Opinión compartida por los propietarios de los invernaderos y de los cultivos de subtropicales (chirimoyas, mangos y aguacates) de la zona, que encuentran dificultades para comercializar sus productos. Rubiales culpa al Gobierno central del PP de "no abrir en tres años ni un sólo tramo de la carretera con Granada". Mientras, el candidato del PP a la alcaldía de Motril, Carlos Rojas, le replica que "la finalización de la autovía está prevista para el 2001". Las obras ya han comenzado, aunque a ritmo lento. Las hormigoneras funcionan en el tramo Alhendín-Dúrcal y el último Consejo de Ministros de 1998 destinó 8.000 millones de pesetas al de Dúrcal-Ízbor. El proyecto del camino del litoral, sin embargo, descansa en fase de estudio en un cajón del Ministerio de Fomento. Otra de las reivindicaciones de Motril es su comunicación por mar. La ampliación del puerto ha sido en los últimos años objeto de disputas y desavenencias entre las distintas administraciones. La Dirección General de Costas paralizó durante un tiempo el proyecto de mejora, "pese a que la aprobación es competencia del Ministerio de Medio Ambiente, que dio el visto bueno", advierte el alcalde. La dirección se opuso por considerar que las obras del puerto perjudicarían a la playa de Las Azucenas. Postura contraria secundada por los vecinos de Torrenueva, anejo de Motril, que se manifestaron en contra de la ampliación. Finalmente, la construcción de la primera fase del nuevo puerto comenzó en 1998 con el informe favorable de Medio Ambiente. Las obras del muelle de 230 metros, presupuestadas en 4.000 millones, concluirán en pocos meses. Y continuarán en su segunda fase cuando el Ministerio de Fomento apruebe el Plan de uso, un documento que, según el aspirante a la alcaldía por IU, Manuel Gallego, no contempla una estación marítima para barcos de pasajeros. "Eso significa que el turismo seguirá teniendo dificultades para llegar por carretera y tampoco podrá llegar por mar", explica. La potenciación del turismo aparece en los programas de los siete partidos políticos, dos de ellos independientes, que concurren a las próximas elecciones. Motril siempre ha ido a remolque de la vecina Almuñécar en este sector. Aunque la adelanta en la producción hortofrutícola. Los cultivos intensivos, junto con la caña de azúcar, rentaron el año pasado 45.000 millones de pesetas a aquella ciudad. El PSOE gobierna en Motril desde 1979. Rubiales asegura que en el último mandato el Ayuntamiento ha invertido en la localidad 3.000 millones y otros 7.000 las administraciones central y autonómica. "Además hemos reducido el déficit del consistorio en otros mil y lo hemos dejado en 6.000 millones". Una cifra que el PP, en la oposición, considera maquillada y eleva la estimación a unos 10.000 millones. A pesar de su representación minoritaria, los socialistas han dirigido el municipio sin muchas trabas gracias al apoyo de tres de los cuatro concejales de IU, tachados de "tránsfugas" por Manuel Gallego. Los tres se pasaron al grupo mixto en 1997 con la desaprobación de su partido. "El alcalde les concedió buenos puestos a cambio de que le taparan las vergüenzas y han llevado a cabo una política reaccionaria", dice.

"Las malas comunicaciones son un obstáculo para la agricultura, el turismo y la industria"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999

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