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Zenaida Pablo-Romero muestra en Sevilla sus paisajes impresionistas Las pinturas tienen referencias del natural

Las pinturas de Zenaida Pablo-Romero, nacida en Sevilla en 1960, se apoyan en la figuración, pero su objetivo es transmitir una emoción a través de la luz y el color, ideal que comparte con los impresionistas. La artista, que ahora expone en la galería Isabel Ignacio de Sevilla, presenta una veintena de óleos y pasteles en los que retrata, una y otra vez, distintos puntos de vista del patio de una casa de vecinos y de los jardines del Real Alcázar de Sevilla.

Las obras de Zenaida Pablo-Romero con una pincelada suelta que recuerda a los impresionistas, siempre tienen una referencia a la realidad pero las columnas y las plantas del patio aparecen tamizadas, con colores que recuerdan a los que utiliza Carmen Laffón. El realismo lírico de Laffón y la enseñanzas de Miguel Pérez Aguilera, ambos profesores de la artista, están presenten en toda sus creaciones. "Muchas personas me dicen que mis colores son muy líricos, pero es algo que me sale sólo, sin buscarlo. Si uno se para a mirarlos, en realidad son colores fuertes: carmines, ocres, verdes, pero quizás yo los trato de una forma muy poética", comentó la pintora que es nieta del ganadero José Luis Pablo-Romero. "He pintado a toreros o distintos aspectos de la Maestranza, pero nunca a los toros. Me gustan como animales, pero no como una figura para pintarla", comenta la artista que expone desde 1980, año en que recibió el premio Vázquez Díaz. Al aire libre La muestra, con obras fechadas este año y que permanecerá abierta hasta el día 2 del mes de julio, incluye lienzos que retratan el patio de una casa de vecinos de la calle Pureza (Sevilla) y distintos rincones de los jardines del Real Alcázar. "Tomo referencias del natural. Me gusta porque me permite trabajar al aire libre y tener contacto con la gente. Mientras he pintado los patios he tenido mucho contacto con los vecinos y eso se refleja en la obra", aseguró la artista. En sus pinturas, entre las que también se encuentran tres bodegones al pastel, nunca aparece la figura humana. "Mi pintura es muy reflexiva, me preocupa crear una determinada atmósfera, pero sin personajes", añade la artista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999