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Reportaje:

Héctor Villalba asegura que una mayoría absoluta del PP sería "la peor de las dictaduras" Piles, candidato a la alcaldía, acusa a Barberá de no impulsar proyectos para Valencia

Héctor Villalba, candidato de Unión Valenciana a la presidencia del Consell, se dio anoche un baño de masas ante más de 2.000 militantes en el mitin central de los regionalistas celebrado en el Pabellón de la Fuente de San Luis de Valencia, un acto en el que previno al electorado del bipartidismo y le advirtió que "una mayoría absoluta del PP sería la peor de las dictaduras imaginables". Villalba defendió sus tradicionales pilares ideológicos (como la secesión lingüística) y programáticos (AVE, trasvases, autopista libre). Y dijo que "no habrá auténtico poder valenciano mientras UV no esté al frente de la Generalitat".

El mitin, el acto central de los regionalistas, sirvió asimismo para pedir el voto de los valencianos. ¿Qué les ofreció? La convicción de que cualquier otro partido no es valenciano y sí centralista. Y sumó a su oferta su "ilusionante" programa electoral, que definió como "nacionalista, moderno, integrador y solidario". Y como de explicarlo se trataba, lo diseccionó en cuatro puntos fuertes. En primer lugar el aspecto político, centrado en una profundización del Estatuto de Autonomía para alcanzar el máximo desarrollo posible de competencias. Advirtió a los asistentes que "de nada sirve la autonomía política si no hay autonomía financiera" y acusó al PP y al PSPV de no alcanzar mayores niveles de descentralización. En el segundo punto, el económico, fue donde salieron a la luz los sectores en los que UV piensa volcarse, porque los ve desfavorecidos o, quizá, porque ve en ellos la bolsa de votos que desea para romper su techo electoral. Así, Villalba prometió "potenciar la economía productiva" con un apoyo decidido a los agricultores, a las pequeñas y medianas empresas, a los comerciantes tradicionales y a los trabajadores autónomos. ¿Cómo? Mediante ayudas institucionales y, más apeticible, con normativas fiscales más ligeras, "no recaudatorias". En el aspecto social, el tercero, habló el candidato regionalista de impulsar el trabajo estable. No dio la receta, pero centró el objetivo en jóvenes, mujeres y discapacitados. También acusó, nuevamente, al PP y al PSPV de "llenar plazas de toros" para hacer una y otra vez promesas incumplidas a dos sectores sensibles: las amas de casa y los ancianos. Por último, en el tema cultural, habló por primera vez en castellano para defender que esta lengua es valenciana al tiempo que propugnaba el secesionismo lingüístico del valenciano respecto al catalán. Y eligió de nuevo a los mismos culpables para un nuevo pecado: "El PP y el PSOE han impedido que el idioma valenciano sea el que se enseñe en las escuelas y el que se usa en el Gobierno valenciano". No en vano, se vanaglorió de que UV es el único partido que usa las normas de la Real Academia de Cultura Valenciana. Y al declamar su lema, "idioma valenciano, normas valencianas", fue cuando cosechó más aplausos. Con zumo de naranja gratis a las puertas del pabellón, el acto comenzó con una coreografía de seis jovencitas disfrazadas de provocativas colegiales seguido por el fragor musical de 14 dolçainas y 13 tabalets. Tras una pequeña proclama de Enric Monsonis, candidato a las europeas, subió al estrado Társilo Piles, que se postuló como sucesor de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, arremetiendo contra la gestión de ésta. Si gana Barberá, dijo, el PP volverá a marginar a la ciudad desde el Gobierno central. Calificó a la alcaldesa de intransigente, déspota y prepotente, y de dilapidar cuatro años de mayoría absoluta y 310.000 millones sin impulsar ni un solo proyecto estrella. Por último, prometió crear concejalías de turismo y de desarrollo sostenible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999