La noche del viernes la ciudad de Río vivió una de las mayores matanzas de los últimos tiempos tras haber disparado diez encapuchados contra unas cien personas que abarrotaban uno de los bares del barrio popular de Caxias, resultando ocho personas muertas y 24 gravemente heridas, entre ellas un niño de 18 meses. Lo que más ha alarmado a la población es que el bar colindaba con una comisaría.Todos los indicios apuntan a que Río ha pagado cruelmente el haberse anticipado a los otros estados de la nación al aprobar en su parlamento la ley que prohíbe la venta de todo tipo de armas y municiones y haber sido la ciudad que abrió la campaña nacional para la aprobación de la ley que desarme a Brasil.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999