Los cortes de las carreteras de acceso a las 12 prisiones andaluzas, ejecutados por los funcionarios de las cárceles para exigir mejoras laborales y sindicales, obligaron ayer a suspender todos los juicios en los que debían comparecer presos, ya fuera como testigos y acusados. Los funcionarios impidieron la salida de los furgones que debían conducir a los presos a los juzgados. Los reclusos aprovecharon las protesta, precedida de un encierro de 24 horas, para montar algunos altercados, como el que llenó de una algarada de gritos y cristales rotos el penal de Alhaurín de la Torre (Málaga).
Los funcionarios de las prisiones andaluzas se sumaron a sus compañeros del resto de España (entre todos suman 18.338 empleados, de los que 16.576 son funcionarios, según la Dirección General de Instituciones Penitenciarias). La protesta, convocada por la Plataforma de Sindicatos de Prisiones -que engloba a Comisiones Obreras, UGT, USO, CSIF y ACAIP- había empezado a las 8.00 del lunes con un encierro en los penales, que concluyó a la misma hora de ayer. Justo al acabar el encierro, los funcionarios que salían de servicio comenzaron a bloquear las carreteras con barricadas incendiarias (en la entrada de Sevilla II se quemaron numerosos neumáticos), sentándose en la calzada y atravesando cadenas. Tal y como habían anunciado, los trabajadores impidieron el paso de los vehículos que transportaban a los presos a los juzgados, aunque sí permitieron la entrada a las cárceles de los servicios médicos y los furgones con suministros. Un portavoz de la plataforma indicó ayer que, pese a todo, "los servicios esenciales para los presos no se vieron afectados". No obstante, en la cárcel de Alhaurín de la Torre la huelga soliviantó a los presos. Los reclusos quemaron trapos y aporrearon los barrotes de las celdas tras conocer la decisión de los funcionarios de no sacarles al patio, informa Leonor García. La Subdelegación del Gobierno reconoció que los internos habían protagonizado incidentes, pero negó que la situación se hubiera vuelto incontrolable, como afirmaron algunos sindicalistas. El único centro en el que no se siguió la protesta fue el de Alcalá de Guadaira (Sevilla), donde el escaso número de funcionarios que quedaba fuera de servicios impidió realizar el corte. La protesta de los funcionarios arrancó hace unos meses de forma espontánea en la prisión de Huelva, donde, según los sindicatos, la plantilla se las ve y se las desea para controlar a 1.500 reclusos, "la mayoría de ellos peligrosos". Las centrales, arrastradas por el movimiento asambleario de Huelva, culpan "del caos de las prisiones" al ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, "que sigue empecinado a mantener en el cargo pese a todos sus errores al denostado director general, Ángel Yuste". Los funcionarios protestan por la escasez de personal -en Albolote (Granada) hay cuatro módulos cerrados por falta de personal-, exigen un régimen de segunda actividad para los trabajadores con más de 60 años y que sus salarios se equiparen a los de sus compañeros de Cataluña y el País Vasco que, aseguran, cobran 60.000 pesetas al mes más que ellos. Los cortes de carretera fueron levantados pasadas 14.00, aunque el de málaga se prolongó hasta las 19.00.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999