Los Mossos d"Esquadra han puesto cerco a una concentración de aficionados a la música tecno que ocupan ilegalmente el paraje de Punta Milà, en Torroella de Montgrí. Los jóvenes campistas -en su mayoría franceses- se han dado cita vía Internet y bailan al son de música electrónica bajo tiendas equipadas con potentes equipos de música alimentados por generadores. Los agentes confían en que la concentración se vaya diluyendo en lugar de expulsar a los participantes del Teknival, como harían con cualquier campista ilegal, para evitar una batalla campal, dado que muchos jóvenes están bajo los efectos de alucinógenos. Quienes no han sido invitados a la fiesta corren peligro: una periodista de TV-3 recibió una pedrada en la cabeza. De momento, ni siquiera se ha podido localizar al misterioso Frank, organizador del evento, para entregarle la resolución de paralización de la fiesta y de confiscación de los equipos de música. Los Mossos han cortado los accesos en vehículo a la zona, a la que puede llegarse a pie tras recorrer cuatro kilómetros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999