El Gobierno francés, a través de su ministro de Economía, Dominique Strauss- Kahn, respaldó ayer la oferta pública de compra de Total Fina sobre Elf para crear la cuarta petrolera mundial. El Ejecutivo anunció que no utilizará la acción de oro que le faculta para bloquear determinadas decisiones estratégicas en Elf. "Parece que es una buena noticia", dijo Strauss- Kahn. El secretario de Estado de Economía español, Cristóbal Montoro, declaró que el Tribunal de la Competencia tendrá que vigilar las consecuencias de la OPA.
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El ministro Strauss-Kahn expresó su confianza en que la oferta de Total Fina desembocará en la creación de un grupo petrolero francés situado casi al mismo nivel que los primeros mundiales y colocado al abrigo de los ataques exteriores. "Está claro", explicó, "que una operación entre Total y Elf no cuestiona el interés nacional y la seguridad en el aprovisionamiento". La actitud del Gobierno de París debilita notablemente la capacidad defensiva de Elf ante una OPA de 42.300 millones de euros (siete billones de pesetas), que no ha dudado en calificar de hostil. El lunes, nada más conocer la noticia -que le fue facilitada por su homólogo de Total Fina, Thierry Desmarest, con 15 minutos de antelación-, el irritado presidente de Elf, Philippe Jaffré, trató de contraatacar reclamando al Gobierno que se abstuviera de dar su inmediata conformidad.
Lejos de dar su apoyo a argumentos que aludían a las pretendidas "dificultades sociales e industriales" del proyecto, el Ejecutivo ha optado por adelantarse para evitar que su silencio fuera interpretado como una cautela favorable a Elf.
Estrategia defensiva
Esa reacción, sumada a las diferencias de opinión internas, ha obligado a Philippe Jaffré a posponer la anunciada reunión del consejo de administración. Los analistas consideran que, dadas las circunstancias, Elf dispone de un margen de maniobra bastante limitado para hacer frente a la OPA de Total Fina. En primer lugar, el 64% del capital de las dos empresas está en manos de los mismos inversores institucionales, sobre todo bancos, por lo que parece difícil que la dirección de Elf pueda organizar una contraofensiva teniendo a la oposición en su seno. La paradoja es que los mismos consejeros de la Société Générale y de Paribas que se oponen a la OPA de la BNP contra sus bancos han dado la conformidad a la oferta, igualmente hostil, lanzada por Total. La posibilidad de una contra-OPA sobre esta última entrañaría una prima que los accionistas de Elf -y, en primer lugar, los asalariados, que cuentan con el 5% del capital- no parecen dispuestos a comprometer. La dirección de Elf podría también reclamar la ayuda de un grupo extranjero, pero entonces tendría que salvar el obstáculo del derecho de bloqueo que el Ejecutivo ejercería previsiblemente, aun a riesgo de contrariar a la Comisión Europea. La alternativa de recabar la intervención de la italiana ENI, barajada a menudo en el sector, no suscita el entusiasmo de los analistas.
Subidas en Bolsa
En general, todo el mercado parece aceptar que existe, efectivamente una gran sinergia entre Elf y Total Fina. Pese al programa de reducción de 4.000 puestos de trabajo que acompaña al proyecto de fusión, ni siquiera los sindicatos de Elf, sumamente combativos ante el plan de reducción de plantilla que trata de aplicar la actual dirección, muestran un rechazo completo. Ayer, el secretario general del Partido Comunista Francés, Robert Hue, echó una mano al exigir al Gobierno -en el que su formación participa- que impida la supresión de empleos. El proyecto de Total Fina, cuyo capital está igualmente muy repartido -el grupo financiero Bruxelles Lampert y Cogema son los primeros accionistas, con el 8,8% y el 4,67%, respectivamente-, volvió a contar ayer con el respaldo de la Bolsa de París por segundo día consecutivo. Elf ganó un 2,03% y cerró a 180,90 euros, mientras que Total Fina ganaba un 4,59%. Por su parte, la española Cepsa, controlada en un 43,7% por Elf, fue el valor que más ganó en la Bolsa española (un 13,21%), mientras el índice general perdía un 0,59%.
Por su parte, el secretario de Estado de Economía, Cristóbal Montoro, afirmó que el Tribunal de Defensa de la Competencia tendrá que vigilar para que operaciones de este tipo no pongan en peligro la libre competencia en el sector.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999