El presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), José Antonio Durán, reclamó ayer que el Gobierno, las comunidades autónomas y los ayuntamientos adopten con urgencia medidas que abaraten el precio del suelo. De no ser así, los promotores creen que puede producirse un boom en el precio de los pisos similar al de finales de la década de los ochenta. Además advirtió de que el Plan de Vivienda del Ministerio de Fomento corre el riesgo de sufrir un serio frenazo.
"Podemos matar la gallina de los huevos de oro". Así de contundente se mostró el presidente de los promotores constructores a la hora de analizar la evolución del precio de la vivienda en España. José Antonio Durán, un veterano del sector, ve incluso fenómenos que le hacen pensar que se puede reproducir el boom de finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, que supuso un espectacular incremento de los precios (entre 1988 y 1992 aumentaron un 250%, según los datos ofrecidos por la asociación) y una profunda crisis posterior que puso en serios aprietos a varias inmobiliarias. De momento, en el primer semestre de este año, el precio medio de la vivienda ha subido casi a un ritmo del 10%, y la APCE pronostica que de aquí a finales de año se incrementará otro tanto. "Hace un año pronosticamos que el aumento del precio de los pisos en 1999 estaría en torno al 20%-25%, y, desgraciadamente, no nos hemos equivocado", señalaron tanto Durán como el secretario general de la organización, Manuel Martí, quienes aseguraron que los precios no suben por el afán de las inmobiliarias de aumentar sus beneficios.
En opinión de la APCE, la causa fundamental de este fuerte aumento de los precios de las viviendas es que el suelo es cada vez más caro. Durán insistió en que los políticos (el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos) han de arbitrar medidas que abaraten el precio del suelo. Para lograrlo, los promotores sugieren que se acabe con el actual proceso de subasta pública para la adjudicación de terrenos.
Un reciente estudio de la APCE muestra que, en el periodo comprendido entre abril de 1988 y abril de 1999, el precio de concesión de un terreno fue, de media, un 51% más caro que el estipulado antes de la subasta pública. Como alternativas, los promotores abogan por que el precio de adjudicación no sea el más alto, sino la media más un porcentaje, o que se conceda el suelo por sorteo, con precio prefijado y previa calificación de las empresas que han de hacerse cargo del proyecto.
Durán, que también aseguró que está notando ciertos síntomas de debilitamiento de la demanda, advirtió de que el Plan de Vivienda diseñado por el Ministerio de Fomento para este año puede atravesar dificultades para lograr los objetivos fijados.
Según el presidente de los promotores, el tipo de interés para la compra de una vivienda protegida está en torno al 4,75%, cuando en el mercado pueden obtenerse préstamos a tipos de interés inferiores. Además señaló que el precio básico de las viviendas protegidas, fijado por Fomento y las comunidades autónomas, tan sólo ha subido un 1% en los últimos cinco años, lo cual hace que los números cuadren con dificultad a los promotores de viviendas de protección oficial.
Por ello reclamó al Gobierno que rebaje los tipos de interés que se aplican a las viviendas protegidas y que aumente un 4% su precio básico.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999