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EL JUICIO DEL 'CASO BANESTO'

Un perito de Pérez Escolar también auditó sociedades de Mario Conde

El perito Jesús Quintás, propuesto por la defensa del acusado Rafael Pérez Escolar, declaró ayer que las operaciones de Banesto con el grupo Dorna fueron normales ya que la banca se hallaba a primeros de los años noventa afectada por el estrechamiento de márgenes y necesitaba invertir en negocios. Quintás defendió la inversión en el Centro Comercial Concha Espina y la conducta de Pérez Escolar. Se confirmó, a preguntas del fiscal, que Quintás auditó sociedades patrimoniales de Mario Conde.

Además de Quintás, economista y auditor con bufete propio, también prestó ayer declaración el perito Ramón Santaolalla, propuesto por la Asociación para la Defensa del Accionista (ADA), quien fustigó tanto a los ex administradores de Banesto por falsear las cuentas de la entidad en los ejercicios anteriores a la intervención del 28 de diciembre de 1993, como a los propios inspectores del Banco de España. "Hubo todo un trasiego de anormalidades contables" que afloraron poco antes de la intervención, dijo Santaolalla. El testigo Federico Inzenga, autor de un informe sobre el valor de las sociedades hormigoneras, a partir de las cuales se generaron unos beneficios de 1.500 millones que fueron a parar a sociedades controladas por Arturo Romaní y Mario Conde, dijo que al comprar Portland Iberia (grupo Banesto) las empresas Hormifasa y Prebetong Aragón, en 1990, por 1.403 millones de pesetas, pagó un precio que estaba en línea con el mercado.

Al llegar el turno de Quintás, la defensa de Pérez Escolar quiso reproducir el esquema utilizado anteriormente con los otros peritos, esto es, que todas las partes, defensas y acusaciones, le preguntaran operación por operación. El tribunal estimó que eso supondría alargar demasiado el interrogatorio y sugirió que se le hicieran pregunta muy concretas sobre aspectos de su pericia. El letrado Jesús Castrillo dijo que en tal caso elevaba su protesta, ya que había desigualdad de armas. El tribunal dijo que la desigualdad se producía cuando se había entregado un nuevo informe esa misma mañana elaborado por Quintás, que no había podido ser trasladado a las partes. Pero admitió la propuesta de Castrillo.

Quintás se sorprendió cuando el fiscal le preguntó si acaso su firma no había auditado a las sociedades Asebur Inversiones, Lassalcedas y Los Carrizos de Castilblanco, las tres de Mario Conde. Y si no había sido él quien auditó el ejercicio 1991 cuando tuvo lugar la entrada de la suiza Kaneko Holding en Asebur Inversiones en 1991, y si no era ese el caso, en 1994, cuando las holandesas Ge.so.co. y Asuma ingresaron en las sociedades propietarias de las fincas del ex banquero. Quintás contestó que sí.

El presidente, Siro García, dijo a Quintás que se olvidara de reflexiones a lo San Ignacio de Loyola, cuando habló del futuro del Centro Comercial Concha Espina, y contestara directamente las preguntas. También, ante la divagación reinante, cuando el perito dijo que el Centro Comercial era como el juego del póquer, "aunque yo no soy jugador", Siro García le dijo: "Si no es jugador déjelo, porque esto se va a prolongar hasta agosto y va a hacer mucho calor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999