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Aberchan se resiste a dejar al GIL fuera del Gobierno porque le apoyó en la investidura

La complicada situación política en Melilla parece lejos de solucionarse. Socialistas y populares se mostraron ayer dispuestos a reconducir la situación formando un Gobierno de concentración presidido por Mustafá Aberchan, líder de Coalición por Melilla (CM) y presidente electo de la ciudad autónoma, en el que estén todas las fuerzas salvo el GIL. La exclusión de esta formación es una condición imprescindible para ambos grupos. Pero Aberchan asegura que no puede dejar al GIL fuera del Gobierno porque tiene que compensarle por su apoyo en la investidura.

La agenda de populares y socialistas sigue hoy centrada en el conflicto de Melilla pero la solución dista de estar cerca, a pesar de la intensa negociación entre PP y PSOE y la de ambos con Aberchan, elegido con los votos del GIL y con los de los dos diputados socialistas que no respetaron el acuerdo de los dos grandes partidos estatales. Los socialistas buscan la estabilidad del Ejecutivo de Melilla y ello sólo se conseguiría, según el responsable de política autonómica, Ramón Jáuregui, con un gobierno de concentración presidido por Aberchan pero que deje fuera al GIL. El nuevo alcalde-presidente de Melilla, que aún no ha tomado una decisión definitiva, ha explicado a los responsables socialistas que su partido está obligado, "por dignidad política" a no excluir al GIL del Gobierno de Melilla. Los siete votos de ese partido le dieron la presidencia y siente que expulsar a sus ediles del Gobierno sería una "traición". Aunque reconoce que políticamente nada les une al GIL, que ha mantenido en ocasiones un discurso casi racista, cree que hay que "compensar" de alguna manera el apoyo del pasado sábado.

Además, tanto Aberchan como otros dirigentes de su partido recuerdan que el GIL ha sido votado por 7.400 personas "que no están en los juzgados". Algo que Coalición por Melilla quiere respetar aunque tienen claro que acercarse al GIL les perjudica porque es un partido que tiene una imagen muy negativa en el electorado, mayoritariamente musulmán, de Coalición por Melilla.

Quitar el poder al GIL

Por eso aseguran que ayer, y vistas las complicaciones para llegar a un acuerdo, ofrecieron todo tipo de fórmulas a los socialistas, aunque todas incluían al GIL. La más extrema, que ellos creen "muy generosa", sería un acuerdo de todos los partidos con un Gobierno de concentración, en el que el partido que preside el alcalde de Marbella perdiera todo el poder real y se quedara sólo con alguna de las consejerías menores, lo que le concedería una compensación simbólica por su apoyo en la legislatura. Ésta es, para los dirigentes de CM, la prueba más evidente de que no existe ningún tipo de pacto secreto con el GIL. Otro argumento que, según Colición por Melilla, demuestra que ese acuerdo no existe, es que aún no se ha formado Gobierno. "Podríamos haberlo hecho en tres días con el GIL y, sin embargo, estamos consultando a todas las fuerzas", aseguró ayer un dirigente de CM.

En la misma línea, Jáuregui afirmó al final de la reunión que "el presidente Aberchan" había asegurado "de manera tajante" que no tiene ningún pacto ni con GIL ni con los dos ediles socialistas que le dieron su voto.

Pero el problema fundamental, al margen de posibles pactos secretos, es que tanto los socialistas como los populares niegan de plano cualquier posibilidad de que el grupo liderado por Jesús Gil entre en el Gobierno de la ciudad autónoma.

Sin embargo, Jáuregui trató de mostrar cierto optimismo y recordó que Aberchan le había hablado de la "conveniencia" de que los dos grandes partidos estatales, junto a CM, "orienten las bases de la gobernación".

Esta esperanza no era compartida por Aberchan y sus colaboradores. Están especialmente disgustados con la actitud del PP. Según aseguran, ayer estuvieron toda la tarde intentando concertar una reunión con los populares en su sede de la calle Génova, en Madrid, sin conseguirlo. Aberchan acusa al PP de tener prejuicios racistas contra él y sólo así se explica que apoyaran como presidente a Juan José Imbroda, cuyo partido obtuvo 2.500 votos menos que CM en las pasadas elecciones.

En todo caso, la complicada situación política en Melilla en la que se mezclan partidos escindidos de otras formaciones que cuentan en sus filas con antiguos socialistas y ex miembros del PP, hace que la unión de todos contra GIL no sea fácil. Por ejemplo, Unión del Pueblo Melillense, fuerza representada por Imbroda y en torno a la cual giraba el pacto PP-PSOE, y Coalición por Melilla mantienen una manifiesta hostilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999

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