Los partidos nacionalistas vascos atraviesan por un momento de tensión con críticas mutuas derivadas de sus dificultades para formalizar pactos en ciertas instituciones y de la elección de algunos presos etarras en las listas de Euskal Herritarrok (EH). Iñaki Usategi, portavoz de EH en las Juntas Generales de Álava, continuó ayer con los reproches vertidos en la víspera por sus compañeros navarros hacia el PNV y EA. Así, reconoció las "dificultades" para formalizar acuerdos en esa provincia y lo atribuyó a que algunos dirigentes de las otras dos formaciones nacionalistas "siguen funcionando con claves del pasado".
El PNV reaccionó a estas acusaciones y a las de "incoherencia", "cobardía" y "cinismo" pronunciadas un día antes recordando a EH que hay algunos pequeños municipios vizcaínos, Elorrio y Sopuerta, en los que la coalición abertzale lo ha derribado pese a ser la lista más votada.
En una nota pública dirigida a la formación que encabeza Arnaldo Otegi, la dirección peneuvista reiteraba ayer que "la utilización del insulto y la descalificación gratuita y sistemática no es precisamente un síntoma de fortaleza política, sino más bien el exponente de una cierta inseguridad en sus apuestas y posicionamientos políticos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999