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Rusia y Siria creen que el nuevo primer ministro abre una buena oportunidad

El presidente de Siria, Hafez el Asad, que se encuentra de visita en Moscú, y su anfitrión, Borís Yeltsin, coincidieron ayer en que la elección de Ehud Barak como primer ministro israelí supone una oportunidad para "los esfuerzos constructivos" hacia la paz en Oriente Próximo. De acuerdo con un comunicado conjunto difundido por el Kremlim tras su reunión, ambos dirigentes dijeron que consideran que el relevo "abre oportunidades específicas para los esfuerzos dirigidos a construir una paz global y justa en la región". Asad, antiguo y sólido aliado de la URSS, que pisó el lunes por la noche por vez primera la tierra de la nueva Rusia, fue recibido por Yeltsin como un "viejo amigo". El presidente ruso rechazó las presiones norteamericanas para que Rusia no venda armas pesadas a un régimen que, hasta hace poco, figuraba en la lista del Departamento de Estado de sospechosos de fomentar el terrorismo.

Rusia heredó de la URSS una deuda siria de 12.000 millones de dólares (cerca de dos billones de pesetas) cuya falta de pago enturbió en los últimos años las relaciones bilaterales. Ahora, sin embargo, Moscú ha decidido aparcar ese contencioso y concentrarse en las posibilidades de seguir haciendo negocios. Si el trato cuaja, Siria recibirá las últimas joyas surgidas de las fábricas de armas rusas, incluyendo carros de combate T-80 y aviones de combate Mig-29 SMT, que se producen desde hace seis meses. La factura sería de 2.000 millones de dólares.

La amenaza implícita norteamericana de suspender la ayuda económica a Rusia, si prospera el trato, no parece surtir efecto. Moscú defiende intereses económicos y estratégicos en Oriente Próximo, que ayer ilustraba también la visita del vicepresidente iraquí, Tarek Aziz. Además, Rusia es copatrocinador del proceso de paz entre árabes y judíos, aunque en los últimos años su papel ha sido poco más que decorativo.

El ministro de Exteriores, Ígor Ivanov, que acompañaba a Yeltsin cuando recibió a Asad, declaró que Rusia respalda la reanudación del diálogo sirio-israelí, sin el que no se podría alcanzar una "paz global" en Oriente Próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999