Afganistán sufre desde ayer sanciones económicas y comerciales estadounidenses como represalia por servir de escondite a Osama Bin Laden, acusado de ordenar la colocación de bombas en las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania el 7 de agosto del pasado año. Los ataques costaron la vida a 250 personas. Bin Laden, islamista radical, hijo de un millonario saudí y líder teórico y práctico de actividades terroristas internacionales, vivió varios años en Kandahar, al sur de Afganistán. Su paradero se desconoce ahora, pero el FBI, que le incluye en la lista de las 10 personas más buscadas del mundo, cree que sigue allí y ofrece una recompensa de cinco millones de dólares (800 millones de pesetas) por pistas que faciliten su detención. La orden ejecutiva contra el Gobierno de los talibán firmada por Clinton "por el apoyo a Osama Bin Laden y a su red terrorista" anula los intercambios comerciales con Afganistán y las inversiones de EEUU en aquel país e incluye la congelación de las propiedades de los talibán en territorio estadounidense. El objetivo es "profundizar el aislamiento internacional de los talibán, limitar su capacidad de apoyar redes terroristas internacionales y demostrar la necesidad de que acepten las normas de comportamiento de la comunidad internacional". Las relaciones económicas entre Afganistán y EEUU son escasas: 24 millones de dólares en intercambios comerciales en 1998. Se excluye la ayuda humanitaria.
EEUU quiere que el régimen de Kabul expulse a Bin Laden para que pueda ser juzgado en territorio norteamericano o en un tercer país por los atentados del verano pasado. Como se señala en el escrito en el que Clinton anunció ayer su decisión, "Bin Laden y su red siguen planeando nuevos ataques contra ciudadanos norteamericanos sin tener en cuenta la inocencia de sus víctimas ni la suerte de los no estadounidenses que puedan resultar afectados por esos ataques". Los talibán han declarado en varias ocasiones que desconocen su paradero. Según el periódico británico The Observer, Bin Laden se trasladó hace dos meses a una base en Afganistán que estaría situada al este del país, cerca de la frontera con Pakistán
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999