Los abogados de un prisionero que se esperaba fuera el primero del Estado de Florida en morir en la silla eléctrica en 1999, lograron anoche una suspensión temporal de la ejecución alegando que padece de locura. La decisión fue emitida por el gobernador de Florida, Jeb Bush, pero no garantiza que el condenado a muerte Thomas Provenzano, sea perdonado. Provenzano, de 50 años, cuya ejecución estaba programada para este miércoles a las siete de la mañana (las dos de la tarde hora peninsular española), fue examinado por médicos designados por Bush, que aún no han dado a conocer los resultados
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999