La imagen de los grandes manicomios donde los enfermos mentales vivían hacinados en inmensas y desangeladas naves ha pasado a la historia. Ahora, la práctica psiquiátrica pasa por consultas ambulatorias y por ofrecer a los pacientes la posibilidad de vivir con sus familias o en pisos tutelados. Un cambio radical que se ha operado en la región en menos de una década, según el director del instituto psiquiátrico José Germain de Leganés, Manuel Desviat. Cada año se atienden en la región a unos 90.000 pacientes, de los que cerca de un 40% (38.000) corresponde a nuevos casos. En esta masa de enfermos destaca, según Desviat, un aumento de los jóvenes, en especial mujeres, con cuadros depresivos o con trastornos de personalidad. "El problema que tenemos con estos jóvenes es que, sobre todo en las grandes ciudades y en su periferia, tienen asociadas a sus patologías grandes dosis de violencia que les hacen más peligrosos", señala Desviat.
La transición en la psiquiatría española, y en especial en la región madrileña, ha llegado con unos 40 años de retraso en comparación con los países anglosajones. Éstos optaron en la década de los cincuenta por sacar a los enfermos de internamientos de por vida en los que el enfermo mental no lograba recuperarse.
La reforma llegó más tarde a España. Como recuerda Desviat, una de sus primeras medidas en Leganés fue tabicar las grandes naves para construir estancias más reducidas donde el paciente tuviera intimidad. Asimismo, se buscó que el enfermo pudiese vivir en su casa para que no se hagan crónicas sus patologías. El contacto con la sociedad, el aprender un oficio a través de los talleres de formación y la comprensión familiar son, según Desviat, determinantes. "Hoy en día se escucha más tiempo al paciente y, sobre todo, no se dan como soluciones únicamente los fármacos. Cada vez se apuesta más por las terapias individuales y de grupo", recuerda el director del José Germain, que cuenta con 19 plazas en pisos supervisados para pacientes que se están integrando en la sociedad.
La psiquiatría madrileña se enfrenta ahora a que el traspaso de las competencias sanitarias al Gobierno regional puede derivar en la creación de una red de atención a los enfermos mentales paralela y diferente a la del resto de la sanidad. "Además nos encontramos con que en algunas áreas sanitarias se aplican modelos de atención sanitaria diferentes a otras. Por ejemplo, hay zonas de Madrid donde no se tienen programas de rehabilitación integrada, como ocurre, por ejemplo, aquí, en Leganés", señala el responsable del José Germain.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999