Una mujer de 28 años, N.L.O., vecina de Sestao, ingresó el pasado sábado en la prisión de Nanclares de la Oca acusada de haber matado a M.B., un hombre de 72 años en noviembre pasado. La presunta homicida mantenía una relación de amistad con su víctima, para el que realizaba algunos trabajos domésticos en su domicilio de Sestao. La joven cuenta con antecedentes penales por tráfico de drogas y había estado en la cárcel por un homicidio perpetrado en 1995, según informó ayer el Departamento de Interior. Todo empezó con un aviso a la Ertzaintza el 28 de noviembre último. Unos vecinos vieron grandes charcos de sangre en el interior de una vivenda de la calle Libertad de Sestao. Las sospechas aumentaron cuando nadie en la casa respondió a las llamadas. La Policía autónoma descubrió después el cadáver del inquilino, rodeado de un charco de sangre que se extendía por buena parte de la vivienda y con una docena de heridas en la cabeza. En el suelo de la cocina, se hallaron unas tijeras. La autopsia señaló que M.B. había fallecido dos días antes por la hemorragia. La agresora dejó huellas de pisadas, cabellos y otros restos. El pasado viernes fue detenida por la Erzaintza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999