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Suspendido un juicio por ocho delitos sexuales al no poderse formar el tribunal Ningún juez, de entre 29, acudió a la sala

La Audiencia de Barcelona tuvo que suspender ayer el juicio contra un joven acusado de ocho delitos de agresión sexual contra otras tantas mujeres, entre ellos una violación consumada, al no poderse formar el tribunal que lo había de juzgar por falta de magistrados. El presidente de la Audiencia, Francisco Javier Béjar, afirmó ayer que en el momento de formarse la sala todos los jueces tenían ocupaciones y que se trataba de un hecho "lamentable".

El juicio de ayer estaba señalado para las diez de la mañana en la Sección Séptima, cuyo presidente, Fernando Pérez Máiquez, estaba de permiso. Otro magistrado de la sección, Daniel de Alfonso, ponente del caso y portavoz en Cataluña de la Asociación Profesional de la Magistratura, se encontraba en la reunión Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. De esta manera sólo quedó un titular de la sección y una magistrada sustituta, pero para formar sala era necesario que otro juez titular, entre los 29 restantes de las salas penales, formase parte de ese tribunal. Y ese magistrado no se encontró por hallarse todos ellos de permiso, de vacaciones, de baja o con otras ocupaciones. Ante este panorama, y después de que los familiares de la víctima se enfrentaran verbalmente con los del acusado, el presidente en funciones del tribunal suspendió la vista y la señaló de nuevo para el 9de febrero del 2000, pese a que habían acudido al juicio todas las perjudicadas, los peritos y la policía, en contra de lo que ocurre en muchos de estos casos. Daniel de Alfonso explicó que la semana pasada comunicaron que se iba a producir esa situación al presidente de la Audiencia. Éste, por su parte, reconoció que hasta que ayer no se remitió un oficio para solucionar el tema, y explicó que él defiende el criterio de no designar jueces de otras secciones.

Los hechos que debían juzgarse ayer ocurrieron entre abril y julio de 1997 en la localidad barcelonesa de Badalona. Según la acusación del fiscal, Jorge B. G., que entonces tenía 16 años, amenazó a ocho mujeres o chicas con una navaja cuando iban a coger el ascensor. Tras robarles el dinero que llevaban les realizaba diversos tocamientos, y en una ocasión llegó a violar a una de ellas. El fiscal pide para él penas que suman 34 años de prisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999