Hacer que los autobuses lleguen con puntualidad suiza y aliviar el tráfico urbano; reciclar los residuos de las fundiciones; cultivar robles o cerezos para tener maderas de calidad dentro de 25 años... Estos son algunos de los 156 proyectos empresariales que recibirán respaldo político y probablemente económico en Europa durante los próximos años. Así lo decidieron los responsables europeos del área de innovación tecnológica -de ministerios de Industria o Ciencia según los países- la semana pasada en Estambul, en una conferencia anual de la red Eureka. En la conferencia se optó por relanzar Eureka, amenazada según los analistas por una grave crisis. Eureka es una red creada en 1985 para estimular iniciativas conjuntas entre empresas de los 26 países miembros. Los proyectos, innovadores y que requieran un esfuerzo de investigación, son seleccionados anualmente, y ese sello Eureka debe ser útil a las empresas para, por ejemplo, obtener financiación pública en sus países de origen. Al contrario que los programas de la UE, como el V Programa Marco de I+D, Eureka no financia, es cada país miembro el que financia sus empresas. Aún así, los proyectos Eureka reciben unos 400 millones de euros de financiación pública anual.
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Según los resultados expuestos la semana pasada, el balance actual de Eureka es positivo. En los 700 proyectos ahora en marcha participan más de 2.000 compañías, 500 centros de investigación y 350 universidades. Son sobre todo proyectos de biotecnología y medicina; mejora y protección del medio ambiente; tecnologías de la información; nuevos materiales y robótica. Además, unos 650 proyectos han acabado ya y el 84% de los participantes dice haber logrado importantes avances tecnológicos; el 50% ya ha llevado algún producto al mercado.
Amenaza de crisis
Y sin embargo, la conferencia se abrió con la amenaza de una crisis: según el informe de un comité evaluador integrado por expertos independientes la red Eureka se enfrenta a una muerte lenta pero segura, como lo demuestra el hecho de que cada año se aprueban menos proyectos, que buscan resultados a un plazo más corto y que suponen una inversión mucho menor. En 1993 se aprobaron 193 proyectos, casi 40 más que este año. Otro problema para Eureka es el propio Programa Marco de I+D, que fomenta cada vez más la investigación aplicada y empieza por tanto a invadir el terreno de Eureka. Aunque la reacción de las delegaciones reunidas en Estambul a este diagnóstico de crisis no fue unánime -el Secretario de Estado de Energía español, José Manuel Serra Peris, simplemente negó que la hubiera-, la conclusión de la conferencia es clara: se pide más financiación por parte de los países miembros -sin dar estimaciones de cifras-, y reforzar la sinergia con el Programa Marco, compartiendo información, por ejemplo.
España satisfecha
España, el cuarto país que contribuye a Eureka -tras Francia, Italia y Holanda-, está satisfecha de los resultados. Le toca presidir el programa por un año a partir de junio del 2000, cuando finalice la presidencia alemana, que justo recoge ahora el testigo de Turquía. Hasta ahora España ha participado en 351 proyectos (el 22% del total) y todos los presentados en la conferencia de Estambul en los que había participación española, 41, fueron aprobados. Uno de ellos, Euroforest, ha sido designado como "estratégico" y por tanto recibe un respaldo especial. Estos proyectos suponen una inversión de 8.500 millones de pesetas, de los cuales el Ministerio de Industria subvencionará el 20%. Las empresas podrán además solicitar créditos a bajo interés al Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI). Eureka viene a ser una cesta de ideas originales. Por ejemplo la de buscar otras aplicaciones a los residuos de las fundiciones de metal tras un tratamiento adecuado: cinco empresas, entre ellas la española Magotteaux Luzuriaga, investigaron cómo hacerlo y ahora no sólo han reducido sus residuos en más de un 90%, sino que además reciclan los que tienen y los venden a industrias de otros sectores, como el aeronáutico. Este año fueron premiadas por Eureka. Otro de los proyectos españoles en Eureka es Angel, liderado por GTD, para desarrollar un sistema de desactivación de minas antipersonas rápido y seguro.
En el proyecto, aún en fase de definición, participan una docena de empresas de sectores diversos, desde el aeroespacial al de los biosensores y la robótica. Implica el uso de satélites para localizar zonas potencialmente minadas, de helicópteros y vehículos terrestres no tripulados y de sensores que detecten los explosivos a distancia, entre otras cosas. Habrá un prototipo listo para ser probado en el 2002 y los ensayos reales en campo se prevén para el 2004.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999