¡Qué alivio! Demasiadas cosas que tragar para tanta gente incapaz de comprender. Menos mal que alguien tiene voz y dice lo que a muchos se nos atraganta y nos deja en estado catatónico, cosa bastante frecuente, y que incluso sirve de arma política en elecciones aparentemente ganadas.
¡Qué suerte contar con la lucidez de Juan José Millás!- .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 1999