La estación espacial rusa Mir fue puesta ayer en el régimen de deriva en el que permanecerá hasta que en la primavera de 2000 se decida su caída controlada a la Tierra. Ayer fueron parados los 12 giróscopos del sistema automático de orientación de la estación y desconectado su ordenador central. La estación, de 120 toneladas de peso, girará en torno a la Tierra a una altura entre los 350 y los 370 kilómetros. La última tripulación de la Mir la abandonó el pasado 28 de agosto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1999