El accidentado correbou de Vidreres, que acabó con las diez vaquillas escapando campo a través -cuatro de las cuales todavía permanecen escapadas-, ha puesto de controvertida actualidad este tipo de fiesta -por otra parte, común en algunas poblaciones de Girona- y las asociaciones protectoras de animales han aprovechado la ocasión para cargar contra estas diversiones populares. Ayer, uno de los actos que iniciaba las Fiestas del Tura, la fiesta mayor de Olot, arrancó con un tempranero correbou, que se repetirá el domingo. Olot, una población con tradición y afición taurina -tanto que cuenta con plaza fija-, suprimió hace dos años el correbou por las calles de la población por cuestiones de seguridad y lo concentró en su plaza. Otra nota distintiva del correbou de la capital de la Garrotxa es que los altavoces de la plaza advierten que no se maltrate a los animales y, cuando esto llega a suceder, se advierte al infractor que corrija su acción. Ayer, numerosos mozos fueron revolcados por los astados y cuatro resultaron corneados.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999