El Ayuntamiento de Barcelona y la ONCE han firmado un convenio por el que en los próximos cuatro años destinarán 500 millones a eliminar las barreras arquitectónicas en la vía pública y en las escuelas. La integración laboral de los discapacitados y la eliminación de las barreras arquitectónicas son los pilares sobre los que pivota la colaboración entre el Ayuntamiento y la ONCE, entidad que considera que Barcelona tiene una sensibilidad especial a la hora de facilitar los desplazamientos de las personas disminuidas "aunque", añadió su presidente, José María Arroyo, "todavía queda mucho por hacer". El alcalde Joan Clos y Arroyo destacaron ayer la importancia que tiene para los discapacitados encontrar un trabajo. En este sentido, Clos citó los 96 empleos creados por el municipio. Desde el Instituto Municipal de Personas con Disminución (IMPD) los mayores esfuerzos se dedicarán en el próximo cuatrienio a organizar cursos de formación a medida, negociando con las empresas la contratación del 60% u 80% del alumnado que haya superado los objetivos marcados. El convenio firmado ayer preve la instalación de nuevos semáforos en la vía pública en los lugares donde los ciudadanos con deficiencias visuales lo han solicitado. Asimismo se estudia adaptar el transporte público en los alrededores del nuevo edificio de la ONCE en Poblenou, que albergará la nuevas unidades y el centro de producción bibliográfica. El Ayuntamiento se compromete a instalar juegos infantiles adaptados en los interiores de manzana de las calles Calabria, Sepúlveda, Viladomat y Floridablanca, coincidiendo con el traslado de la ONCE al antiguo canódromo, situado junto a la plaza de España.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999