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Bradley decide disputarle a Gore la candidatura demócrata

Bill Bradley, exjugador de baloncesto de los New York Nicks y exsenador por Nueva Jersey, desafió ayer a su correligionario Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos y hasta entonces único candidato oficial demócrata para las elecciones presidenciales del año 2000. Bradley, que llevaba meses "explorando" sus posibilidades, proclamó su candidatura en su ciudad natal de Cristal City (Misuri). El flojo arranque de la campaña de Gore, que no logra quitarse de encima la imagen de persona aburrida y de político vinculado a Bill Clinton, concede posibilidades a Bradley. El exsenador era considerado un perdedor seguro hasta hace apenas unas semanas, pero ahora algunas encuestas le sitúan en situación de empate con Gore en el Estado de New Hampshire, donde arrancará a comienzos del 2000 la larga carrera hacia la Casa Blanca.

Bradley, de 56 años, casado y con una hija, tiene a su favor la popularidad que alcanzó en su etapa de estrella de la NBA y una imagen de hombre honesto y desvinculado de los escándalos de la presidencia de Clinton. El nuevo candidato demócrata critica duramente el comportamiento de Clinton en el caso Lewinsky. "Si Clinton", dice, "hubiera seguido el criterio de la mayoría de los norteamericanos y hubiera presentado de inmediato excusas, nuestro país se habría podido ahorrar el trauma del impeachment".

Un sondeo difundido ayer por The Washington Post y ABC otorga el 56% de las intenciones de voto al principal aspirante republicano, George Bush, y el 37% a Gore. Esa encuesta revela que el 53% está "profundamente cansado" de la presidencia de Clinton. Bradley es favorable de estrictas medidas para controlar las armas, propone la reforma de los métodos corruptos de financiación política, considera la división racial el principal problema y critica que la prosperidad económica no haya servido para reducir el tremendo foso entre millonarios y desfavorecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999