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El Canal interrumpe el trasvase de agua a Madrid por una posible contaminación

El embalse de San Juan, del que Madrid consigue durante esta temporada de sequía un tercio del agua que consume diariamente, está inutilizado desde hace tres días. El Canal de Isabel II tuvo que interrumpir el pasado domingo el traslado de agua del embalse de San Juan a Madrid, a través del trasvase Picadas-Valmayor, ante el riesgo de que el líquido que llegaba a la región no estuviese en buenas condiciones sanitarias. La riada que el pasado 3 de septiembre afectó a la provincia de Ávila y cuya fuerza arrastró los cadáveres de unas 400 cabezas de ganado aguas abajo del río Alberche, ha obligado a cortar el trasvase de este río a Madrid ante la posibilidad de que las aguas se hayan contaminado por la descomposición de los cuerpos de las reses.

Cerca de 250 vacas, según reconoció ayer el viceconsejero de Medio Ambiente, Juan González, acabaron en el embalse abulense del Burguillo, de donde fueron retiradas por los bomberos y las excavadoras. El embalse del Burguillo está aguas arriba de la presa de San Juan, que a su vez vierte en el pantano de Picadas, del que parte el trasvase que lleva el agua a Madrid. Madrid se bebe cada día aproximadamente un hectómetro cúbico de agua. Un tercio de esta cantidad (0,3 hectómetros cúbicos) procede, durante las etapas de sequía, del trasvase de Picadas.

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400 chotos flotando

El Canal aumenta la explotación de los pozos para paliar la falta de suministro de Picadas

Sin embargo, el secretario del Ayuntamiento de El Tiemblo, cuyo término municipal está regado por las aguas del Burguillo, replicó: "No se puede dar la sensación de que aquí hay 400 chotos flotando sobre el pantano, porque eso no es cierto. Muchos de ellos se quedaron atrapados en las ramas de los árboles, en las orillas del río o en la cola del embalse. Además, ya han sacado casi todos los animales". Este Ayuntamiento abulense afirma que "el sabor del agua es bueno, y nadie ha sufrido molestias gastrointestinales". "Yo mismo", destacó el secretario, "he bebido agua hace pocas horas y no me ha pasado nada". No obstante, el Ayuntamiento ha ordenado la realización de análisis, "de los que aún no hay resultados", para conocer si hay algún elemento contaminante en el agua. "Lo único que hemos hecho ha sido aumentar la cloración para evitar cualquier posible molestia a la población". Por su parte, el Canal no restablecerá el servicio del trasvase hasta que la Confederación Hidrográfica del Tajo dé por acabados los trabajos de limpieza del Burgillo.

Este trasvase tiene su origen en 1992, cuando el Gobierno central, a causa de la sequía que azotaba en aquel año el centro peninsular, declaró sus obras de emergencia. Se trazó una enorme conducción entre ambos embalses de 32 kilómetros de longitud. La tubería, con un diámetro de dos metros, es capaz de suministrar hasta 100 hectómetros cúbicos de agua, lo que Madrid consume en tres meses. No obstante, esta conducción no es suficiente para paliar la sed de la capital en los años secos.

Madrid consume anualmente unos 400 hectómetros procedentes de los embalses de la sierra. Cuando las reservas descienden, el Canal pone en marcha el trasvase de Picadas (100 hectómetros cúbicos) y unos grandes pozos situados en El Pardo, Majadahonda y Torrelaguna. De ellos se extraen unos sesenta hectómetros. Ahora, tras el cierre del trasvase, el Canal reconoce que ha tenido que aumentar "notablemente" la explotación de estos acuíferos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999

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