Ante el estallido de la violencia en Timor Oriental después de conocerse los resultados del referéndum celebrado el pasado 30 de agosto, en el cual el pueblo de Timor Este expresó su voluntad de no aceptar la autonomía y, en consecuencia, optar por la independencia a la cual tiene derecho, quiero expresar mi más enérgica protesta por la pasividad, omisión o franca complicidad de las Fuerzas Armadas de la República de Indonesia a favor de los grupos paramilitares, encabezados por la milicia Aitarak, que se resisten a aceptar la voluntad del 78,5% de la población. De igual forma quiero exhortar al Gobierno de Indonesia a que acate los acuerdos firmados con Portugal y las Naciones Unidas el pasado mayo, en los que se comprometió a respetar la voluntad del pueblo de Timor, que ahora derrama su sangre nuevamente. Como si no hubiera sido suficiente la muerte de más de 200.000 timoreses a lo largo de los últimos 24 años, después de que Indonesia, ilegalmente, se anexionara el pueblo que ahora reclama su autodeterminación de manera pacífica. Que se detenga el nuevo genocidio que se está cometiendo en Timor Este.- .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999