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Editorial:

Megamedia

Treinta años después de que las leyes contra la concentración les obligaran a separarse, Viacom y CBS, las dos grandes empresas de comunicación, han vuelto a unirse. Pero entretanto las leyes han cambiado hacia la desregulación y ambos grupos han crecido de tal manera que su fusión, que aún ha de recibir la luz verde de las autoridades reguladoras, supone el nacimiento de un megamedia, un nuevo gigante de la comunicación. Su nuevo matrimonio resulta comprensible, pues ambos se complementan, pero no deja de generar preocupaciones sobre quién controla realmente estos enormes conglomerados y sobre cómo han de reaccionar las empresas europeas, incluidas las de publicidad, contra las que se dirige el nuevo coloso. Las credenciales de la nueva criatura empresarial, una facturación anual de 20.000 millones de dólares y un valor superior a los 80.000 millones de dólares, la convierten, junto con Time-Warner, en uno de los dos primeros grupos de este sector industrial. Entre los activos destacables de Viacom están la Paramount Pictures y el canal de música MTV, la editorial Simon& Schuster, parques de ocio y salas de cine, mientras que la dote aportada por la CBS es su propia cadena de televisión -la primera en audiencia, aunque amenazada por el cable- y la de radio Infinity, la primera actualmente en EEUU. Las dos empresas tienen ofertas diferenciadas en Internet.

Estas gigantescas operaciones plantean serios interrogantes en cuando a su viabilidad y la coexistencia de diferentes culturas empresariales. Pero ante todo provocan inquietud sobre la competencia resultante en el sector cultural y mediático. ¿Dónde está la frontera para la definición de una empresa dominante?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999