El neuropsicólogo británico Ken Aitken, uno de los mayores expertos internacionales en el tratamiento del autismo, ha pedido al Gobierno de su país que investigue la relación entre ese trastorno y la triple vacuna infantil contra el sarampión, las paperas y la rubeola. Su solicitud pone en aprietos a las autoridades, que se niegan a repartir la vacuna en tres tomas distintas por considerar que no hay pruebas de sus efectos adversos. Unas 2.000 familias, sin embargo, piensan demandar a varios fabricantes del medicamento, al que atribuyen el hermetismo psíquico de sus hijos. Al ser un acto voluntario, los expertos no pueden forzar a los padres a acudir a la vacuncación. Por esta razón, sólo un 85% de la población infantil está protegida contra el sarampión, cuando la cifra debería ser del 95% para evitar el riesgo de epidemia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999