El secretario general del Partido Comunista de Andalucía y portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Felipe Alcaraz, reconoció ayer en Sevilla que la situación de Izquierda Unida "es difícil y exige que todos" cambien para afrontar las próximas elecciones generales y autonómicas. Alcaraz dijo en una conferencia de prensa que los cambios necesarios en IU se deben hacer manteniendo la independencia del proyecto político de la federación, no aceptando la imagen de pinza con el Partido Popular contra el PSOE y aumentando la capacidad de diálogo con otros partidos y con la sociedad. Recordó que en los últimos comicios municipales Izquierda Unida perdió en España 1.200.000 votos "que se fueron mayoritariamente a la abstención" y que las encuestas del CIS y de Eco Consulting sobre intención de voto para las elecciones generales dan a IU un 6,6% y 8,8%, respectivamente, lo que revela una bajada frente al 10,3% registrado en las de 1996. No obstante, afirmó que "hay un indicio de esperanza" en los resultados de las pasadas elecciones europeas, en las que la federación obtuvo el 5,7% de los votos, lo que calificó de "pequeño repunte pero que no es síntoma de que vayamos bien". Sobre el conflicto de la subida de las pensiones, dijo que su formación plantea un aumento de 318.000 millones de pesetas y que las más bajas deben equipararse al salario mínimo
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 1999