Por circunstancias personales he tenido que pasar parte del verano en Madrid, y he podido comprobar la desidia en la vigilancia municipal en las carreras de motos por la Castellana (único país del mundo donde esto es posible); los ruidos de juerguistas, motor y camiones sin el menor control; la suciedad creciente de las calles; la falta de previsión para combatir una polución cada vez más acusada... Puesto que pagamos impuestos, podemos y debemos exigir calidad en los servicios. ¿Qué soluciones tienen previstas para solventar esos problemas y otros muchos?- .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 1999