Un estudio acaba de demostrar empíricamente que golpear repetidamente la cabeza con, por ejemplo, una pelota de fútbol, puede llegar a causar una lesión crónica traumática que puede llegar a afectar a ciertas capacidades cognitivas, como fluidez verbal, la capacidad de planificar, la atención, la memoria o la percepción visual. Un equipo dirigido por el doctor Erik Matser, del hospital Santa Ana de Geldrop (Holanda), ha sometido a diferentes test psicotécnicos a 33 jugadores de fútbol aficionados y ha comparado los resultados con los obtenidos en otros 33 atletas que no reciben golpes en la cabeza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 1999