Los presidentes de Castilla-León, Juan José Lucas, y de la Comunidad Valenciana, Eduardo Zaplana, entraron ayer en la precampaña catalana para pedir a los ciudadanos que confíen en el Partido Popular (PP) y en su candidato, Alberto Fernández Díaz, que tiene el difícil reto de superar la polarización entre Pasqual Maragall y Jordi Pujol. Ambos presidentes, elegidos por mayoría absoluta en sus respectivas comunidades, trataron de transmitir la idea de que el PP defiende el autogobierno como el que más, pero manteniendo siempre lealtad a la Constitución.Zaplana trazó un supuesto paralelismo entre la situación de Fernández Díaz, cuyo liderazgo puede quedar en entredicho si se confirma el retroceso del PP que auguran los sondeos, y la suya propia de hace unos años: "En 1995 yo era una persona infinitamente más desconocida que hoy y sobre la que se planteaban muchos interrogantes y dudas sobre la capacidad personal y colectiva", explicó el presidente valenciano, quien añadió: "Tras cuatro años, los ciudadanos no sólo nos han revalidado la confianza sino que tenemos mucho más apoyo: están encantados con nuestra gestión".
Ambos dirigentes subrayaron que el PP es el único partido que tiene un único discurso para toda España y censuraron las supuestas disonancias que a su juicio tienen los socialistas. Zaplana se cebó especialmente con el PSC y auguró que si pierde los próximos comicios vivirá una crisis parecida a la que atraviesan los socialistas valencianos.
Lucas y Zaplana visitaron junto a Alberto Fernández el Pueblo Español de Barcelona, un recinto lúdico que evoca la variedad arquitectónica y cultural de España, escogido por el PP como símbolo de la "pluralidad" que propugna. En su discurso, Lucas se dirigió explícitamente a los ciudadanos de origen castellano-leonés para que den su confianza al PP. Por su parte, Fernández Díaz propuso un modelo de financiación autonómica basado en las propuestas de Zaplana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de septiembre de 1999