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Crítica:

Abre los ojos

22.00 / Intriga / Canal +Esp., 1997. Dir.: A. Amenábar. Int.: E. Noriega, P. Cruz, N. Nimri, F. Martínez.Amenábar presenta su segunda película, y para él es el beneficio del riesgo. Atrás queda Tesis y sus siete goyas. Entre Hitchcock, los relatos de Philip K. Dick, las realidades virtuales y de las otras (cada vez más escasas) y una tenue incursión en el mito fáustico, el director presenta un deslumbrante ejercicio de madurez narrativa. Como en los laberintos de espejos de las barracas de feria, Amenábar propone un viaje a través de lo que es, lo que parece ser, lo que representa y lo que no pudo ser. ¿Un tratado de ontología para despistados? ¿Un mareo? No, es vértigo. Así, una solvente dosificación de melodrama (aquí, La bella y la bestia), intriga psicológica y ciencia-ficción termina por arrojar una cinta magnética sobre la que no caben gestos tibios: entusiasma o pone de los nervios (quizá las dos cosas). En cualquier caso, una cita obligada, que distingue a un talento descarado y furioso, para digerir con los ojos bien abiertos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de septiembre de 1999