La compañía Iberia niega que los pasajeros de un vuelo Barcelona-Nueva York, que despegó del aeropuerto barcelonés de El Prat el pasado viernes con 15 horas de retraso, se amotinaran o trataran de invadir la pista. Según la versión de la empresa, desde que se conoció la cancelación "siete empleados, con el jefe del aeropuerto a la cabeza, más el jefe de pasajeros, dos chaquetas rojas y tres agentes de facturación, más el personal de venta que atendía otras necesidades de estos clientes, se esmeraron en atender y dispensar el mejor trato a todos ellos".Los 200 viajeros debían salir hacia Nueva York a las 11.15 del pasado jueves pero, poco antes de embarcar, se les comunicó que el aparato tenía una avería en el sistema de refrigeración. Iberia señala que "hasta tal punto se pusieron todos los medios para ofrecer el mejor trato posible" que se envió un avión vacío, especial desde Madrid a Barcelona, para poder cubrir el trayecto. Los pasajeros desestimaron volar a Madrid para enlazar con otro vuelo hacia Nueva York.
El avión especial vacío esperó una hora el permiso de despegue en Barajas, lo que provocó que al llegar a Barcelona la tripulación que debía volar a Nueva York cumplía su horario de trabajo, "motivo final del retraso".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de septiembre de 1999