El nombre de la exposición, Ecuatorianos, lo dice todo. Sus protagonistas absolutos son hombres, mujeres y niños de ese país, Ecuador, dividido y presidido por la cordillera de los Andes y bañado por el Pacífico. Son indios quechuas de Quito, de Riobamba, de Guayaquil... Sus gestos cotidianos han sido interceptados por la mirada del fotógrafo Joan Guerrero, quien lo ha visitado en dos ocasiones. Una vez en 1996, otra el año pasado. Las fotografías se pueden ver, hasta el 24 de octubre, en el Auditorio Municipal de Montcada i Reixach (plaza de la Església, 12).Para Joan Guerrero, que ya ha expuesto en dos ocasiones las fotografías que ha tomado en sus anteriores viajes a este mismo país, esta vez se trataba de mostrar en la exposición a sus gentes de la manera en que él las vio cuando convivió con ellas. Gentes pobres, trabajadoras, con un sentimiento religioso que mezcla el cristianismo con el paganismo, como recuerda Paco Candel en el texto introductorio de la exhibición. Gentes, como afirma Candel, que son "como una raza impertérrita venida a menos desde la oscuridad de los siglos".
Guerrero transmite su verdad en blanco y negro, una técnica que no piensa abandonar y que le permite mostrar escenas espontáneas, huir, en suma, de la artificiosidad de la imagen preparada a priori. Aunque sea en imágenes imperfectas, porque en ellas, cree, se percibe más nítidamente la vida detrás del papel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999