Dos hombres, de unos cuarenta años, murieron ayer quemados en un incendio registrado en el poblado marginal de Las Barranquillas, un hipermercado de la droga situado detrás de Mercamadrid (Villa de Vallecas). El incendio se inició alrededor de las tres de la madrugada en una chabola. Los bomberos desconocían ayer las causas, aunque sospechaban que había sido fortuito. El fuego, alimentado por las maderas y cartones de la infravivienda, se propagó rápidamente y posiblemente sorprendió a los dos ocupantes durmiendo. De hecho, cuando la Policía Municipal llegó al lugar del siniestro, las llamas ya estaban en pleno apogeo. Sólo una de las víctimas había conseguido salir fuera. Yacía en el suelo, tapado con mantas y con quemaduras de tercer grado en el 70% de su cuerpo. El otro ocupante no había logrado salir.Ante el peligro de que se extendiese el fuego, los bomberos del Ayuntamiento de Madrid enviaron dos autobombas y dos camiones-cubas. A las cuatro y media de la madrugada sofocaron el fuego. Cuando los efectivos del servicio de extinción lograron entrar en la infravivienda hallaron a una persona de unos cuarenta años totalmente calcinada. Estaba tumbada boca abajo sobre un colchón. PASA A LA PÁGINA 3
Sustituto de Torregrosa
La policía atribuye el fuego a una colilla mal apagada
Las Barranquillas era hasta mayo del año pasado una antigua barriada con varias huertas y alguna vaquería. En este pequeño núcleo chabolista sólo vivían una treintena de familias que se dedicaban a la recogida de chatarra y a las chapuzas. Pero el desalojo del hipermercado de la droga de Torregrosa (Usera) convirtió a este enclave en nuevo destino de los toxicómanos y de sus suministradores. En menos de dos meses las chabolas se triplicaron y alcanzaron las noventa.El poblado se encuentra en el camino al vertedero sur. A este depósito de residuos sólidos inertes, de 30 hectáreas de extensión, acuden cada día unos 1.500 camiones. Este tráfico pone en peligro la vida de los drogadictos que acuden andando al poblado. El pasado diciembre se decidió cerrar la escombrera a las seis de la tarde, dos horas antes de lo habitual, para evitar atropellos, como el ocurrido el 14 de diciembre, cuando un conductor arrolló a un hombre de 28 años y se dio a la fuga.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999