La propuesta presentada esta semana por la Comunidad para abrir el primer centro de España que trate exclusivamente a cocainómanos responde a una alarmante situación. El número de cocainómanos que pide hoy asistencia médica para combatir su adicción se ha duplicado desde 1995. Ese año sólo el 6% de los 4.000 toxicómanos que acudieron a los siete centros de atención al drogodependiente (CAD) consumían cocaína como droga principal. Este año ese porcentaje se eleva, sobre un total similar, al 12.No hay datos fiables que permitan conocer la cifra de madrileños adictos a la cocaína, ya que su ingesta suele efectuarse "de puertas adentro y no en la calle", afirma el gerente de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, José Cabrera
. No obstante, el Plan Nacional contra la Droga, del Ministerio del Interior, calcula que en España hay 600.000 consumidores de cocaína; muchos de ellos esporádicos.Los centros de atención a drogodependientes, los llamados CAD, nacieron para atender, sobre todo, a los adictos a la heroína. Pero lo cierto es que, desde hace cuatro años, cada vez llaman más cocainómanos a sus puertas. La presencia creciente de este grupo de toxicómanos ha obligado a las instituciones a diseñar nuevos modelos de atención y a ampliar los centros.El Plan Municipal contra la Droga del Ayuntamiento de Madrid mantiene desde 1995 un programa específico para adictos a la cocaína, mientras que la Agencia Antidroga de la Comunidad proyecta, tal y como ha anunciado esta semana, la apertura de un centro residencial especializado en la atención a cocainómanos. Y es que la mayor parte de los usuarios de los CAD son politoxicómanos, es decir, consumen varias drogas, subraya la directora del Plan Municipal contra la Droga, Nieves Herrero. "Siempre hay una droga a la que están más enganchados, y los casos en que esa droga principal es la cocaína son cada vez más frecuentes", matiza. Los CAD de Hortaleza, San Blas y Tetuán son los que tienen una mayor demanda por adicción a la cocaína. Cabrera asegura que la demanda de asistencia por cocaína también ha aumentando en los centros dependientes del Gobierno regional. "La demanda todavía es baja, ya que muchos de ellos llevan una vida más normalizada, no se sienten drogadictos y no quieren mezclarse con los heroinómanos, que suelen ser más marginales", matiza. Isabel Romero, coordinadora de Proyecto Hombre, explica que hace dos años iniciaron un programa de atención a cocainómanos con un grupo de 12 adictos y que ahora están atendiendo a 80, distribuidos en seis grupos. Existe otro dato que confirma el despunte de la cocaína: un 47,4% de las urgencias hospitalarias por problemas con las drogas atendidas en los principales hospitales madrileños durante 1998 tenían relación con el consumo de cocaína. Dos años antes, en 1996, la cocaína sólo estaba presente en un 38,6% de las emergencias. Los adictos a la cocaína requieren un tratamiento diferente a los heroinómanos, sostienen los expertos. "La cocaína provoca una dependencia física más lenta que la heroína, pero crea mayor dependencia psíquica", destaca Cabrera. Nieves Herrero, del Plan Municipal contra la Droga, destaca que los heroinómanos suelen requerir un mayor apoyo social porque sufren mayor desarraigo. "Pero los adictos a la cocaína suelen padecer con mayor frecuencia problemas psíquicos, como depresiones y paranoias", afirma. Un tipo muy especial del consumidor de cocaína es el del heroinómano inscrito en los programas de metadona (un sustitutivo del caballo que se da bajo control médico). El 30% de los 3.000 drogodependientes a los que se administra metadona en los dispensarios municipales consume otras sustancias, especialmente coca. "La cocaína es el principal enemigo de la metadona", señala Cabrera. ¿La razón? Los drogodependientes lo explican: "La metadona nos evita sufrir el mono de la heroína, pero no nos da placer ni subidón; por eso recurrimos a la coca".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999