"Estuvimos yendo ocho martes entre los meses de abril, mayo, junio y julio (y esperándole siempre aproximadamente una hora, y volviendo). E incluso en mayo, en la secretaría del departamento, donde nos cerciorábamos de que tenía que estar en su despacho en tutoría -y no sabían por qué no estaba- nos aconsejaron que le dejáramos en su buzón una nota pidéndole cita. Y le dejamos en su buzón una carta pidiéndole que queríamos hablar con él y consignándole un teléfono móvil de un representante de la Asamblea...". Las peripecias de los representantes de los alumnos para localizar, sin conseguirlo, a un profesor del departamento de Medicina con el que querían tratar un asunto sobre las clases de doctorado son consignadas por la Asamblea de Representantes de Filosofía, Psicopedagogía, Pedagogía y Educación Social de la Universidad de Valencia en un documento en el que "censuran" al profesor de Psiquiatría Miguel Ángel Catalá por no cumplir con su horario de tutoría (los martes, de 12.30 a 16.30). La asamblea critica al docente "por no hacer caso de la voz democrática de los órganos oficiales de representación de quienes le pagamos, y por el flagrante y reitarado incumplimiento de su trabajo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de noviembre de 1999