El caso Amunike, jugador con contrato en vigor hasta el año 2001 al que el Barça pretende despedir y al que le ha impedido entrenarse con el resto de sus compañeros, se ha convertido en un elemento que perturba el ambiente del vestuario azulgrana. Los jugadores intercedieron por su compañero ante Louis van Gaal, que transigió y permite que Amunike acceda, cuanto menos, al gimnasio.Los jugadores también presionaron a Van Gaal, que ayer, pese a puntualizar que no tiene nada que ver con la medida tomada por la directiva, deslizó: "El club debería haber hecho un comunicado explicando la situación de Amunike. Estoy enfrentado a un problema que no conozco". El holandés aseguró que, por el bien del vestuario -nadie parece estar libre de que le suceda lo mismo-, así se lo solicitó a la directiva. Su petición, de momento, ha caído en saco roto.
Van Gaal, que dijo haber conversado con el jugador, se amparó en su desconocimiento de la legislación española para no pronunciarse. Eso sí, Van Gaal aludió a la letra pequeña del contrato dando a entender que, si el jugador del Barça la hubiera leído en su momento ahora no se llevaría a engaño. Y es que, según el holandés, las obligaciones del club con Amunike expiraron ya en mayo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de noviembre de 1999