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La crisis de Taurus ha costado al erario público casi 4.500 millones La Generalitat ha pagado 13 millones por cada empleo salvado

A la Generalitat le ha costado 13 millones de pesetas cada uno de los 230 puestos de trabajo salvados en Taurus, ya que su coste se estima en más de 3.000 millones de pesetas. Todo ello, sin tener en cuenta los costes sociales que asumirán Hacienda, la Seguridad Social y el Fondo de Garantía Salarial por valor de otros 1.360 millones. En total, se habrán destinado casi 4.500 millones al saneamiento, que incluye el hundimiento controlado de Magatzems, de Campdevànol, la matriz de Taurus.

La antigua matriz de Electrodomésticos Taurus, Hidroeléctrica de Oliana -ahora transformada en Magatzems de Campdevànol-, ha vuelto a solicitar la suspensión de pagos. Su contabilidad muestra los restos del antiguo tronco de Taurus, ya sin actividad, camino de la insolvencia definitiva. En el activo, 1.400 millones, entre ellos alquileres de locales en Solsona; y en el pasivo, 1.360 millones de deudas a Hacienda, la Seguridad Social y el Fondo de Garantía Social. La Generalitat ha conseguido llegar a acuerdos con la Administración central para dar por fallidas estas deudas y liquidar la firma Magatzems de Campdevànol. De hecho, la crisis de Taurus comenzó con la suspensión de pagos de Hidroeléctrica de Oliana, que se produjo por primera vez en 1992, para caer luego el resto de las filiales, entre ellas Taurus.

Esta sociedad quedó al 100% en manos de Empresa de Promoción y Localización Industrial de Cataluña (EPLICSA), entidad de la Generalitat, que la valoró en 1.412 millones de pesetas. La liquidación, acordada con el Gobierno central es un buen punto de partida para el balance privatizador de Taurus.

Privatización

La Generalitat tomó las riendas del grupo Taurus, propiedad de Josep y Francesc Betriu Tàpies, en 1993. Se quedó todo el grupo por el precio simbólico de una peseta. Taurus estaba en situación formal de quiebra y enfrentada a otros competidores de la línea blanca que consideraban la intervención del Gobierno catalán como "competencia desleal".

"Entonces Taurus tenía una plantilla de 700 personas, no facturaba ni 1.000 millones al año y perdía otros tantos cada ejercicio", resume Jordi Conejos, director general de Industria. La Generalitat inyectó fuertes sumas para reflotarla, reducir la mitad de los empleos y poner al día la sociedad y sus deudas institucionales.

Se segregaron algunos activos que pasaron a Magatzems de Campdevànol y, en julio de 1997, la Generalitat privatizó la firma fabricante de electrodomésticos limpia de lastres. Los empresarios leridanos Ramon Térmens y Jorge Tornini adquirieron el 52% y asumieron el compromiso de comprar el 48% restante en manos de EPLICSA al cabo de tres años.

Los nuevos propietarios se beneficiaron de importantes créditos fiscales, pagaron 237 millones y se comprometieron a asumir 2.300 millones de deudas heredadas. La decisión privatizadora primó a los empresarios leridanos en favor de otros seis candidatos.

La evolución de la sociedad ha sido positiva en términos económicos y los resultados de 1999 se estiman en un beneficio de 99 millones. En plantilla hay 230 empleados. Ello permite concluir que los más de 3.000 millones invertidos por la Generalitat en Taurus suponen que cada empleo habrá costado 13 millones a los presupuestos del Gobierno autónomo. A esta cifra sólo le falta deducir lo que la Generalitat ingrese, previsiblemente a mediados del próximo año, cuando venda el 48% que le queda en Taurus.

El consejero de Industria, Antoni Subirà, calculaba en unos 800 millones los ingresos por esta venta, según dijo en el Parlamento en 1998. Esas estimaciones se van a ver reducidas y, según fuentes del consejo de EPLICSA, la recuperación no superará los 600 millones. La nueva Taurus cerrará el ejercicio con unas ventas por valor de 6.140 millones, casi el doble de las que tuvo en 1995.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999