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Rescatada en EE UU la primera versión de 'El gran Gatsby'

Nuevo debate sobre si es ético violar los criterios de un autor fallecido

La historia de cómo Trimalchio se convirtió en El gran Gatsby es la de una fecunda colaboración entre un editor, Maxwell Perkins, y un escritor, Francis Scott Fitzgerald. Cuando en 1924 recibió el manuscrito de Trimalchio, Perkins vio sus grandes posibilidades y sus grandes lagunas y se las comunicó a Fitzgerald. La próxima publicación de Trimalchio ha resucitado el debate sobre si es ético violar póstumamente los criterios de un autor.

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"Ulises es la gran novela en inglés de este siglo que casi nadie ha leído, El gran Gatsby es la gran novela que millones han leído", dice James West III, el profesor de la Universidad de Pennsylvania que ha preparado la publicación de Trimalchio. La popularidad de la obra maestra de Fitzgerald es, en efecto, inmensa: en Estados Unidos se venden cada año 300.000 ejemplares de la novela que cuenta las peripecias del rico y atractivo arribista Gatsby en el Nueva York y Long Island de los locos años veinte.Fitzgerald pasó el verano de 1924 en la Riviera francesa, redactando la novela que terminaría siendo El gran Gatsby y cuyo título inicial era Trimalchio, una referencia al esclavo liberto y enriquecido del Satiricón de Petronio que organizaba disparatadas fiestas en la Roma imperial. El 27 de octubre, Fitzgerald envió por correo la copia final a su editor neoyorquino, Perkins.

Más pasado

"Esta novela es una maravilla", respondió Perkins. Pero, añadió, el personaje central es "un poco difuso". ¿No podría Fitzgerald contar más sobre el pasado de Gatsby, las fuentes de su fortuna y, en general, su personalidad?

El escritor, que aún no había cumplido los 30, tomó la sugerencia al pie de la letra. Trabajando sobre las galeradas de Trimalchio que le había remitido Perkins, mantuvo el argumento, pero dio mayor profundidad a Gatsby y retocó muchos personajes secundarios. Salvo los dos o tres primeros capítulos, todo el texto fue reescrito y adquirió mayor profundidad, potencia, rapidez y dureza. Esta tarea, realizada en Roma y Capri, donde residía con su esposa, Zelda, le llevó unas semanas del invierno de 1924. El gran Gatsby apareció en abril de 1925.

Preparada por el profesor West y publicada por Cambridge University Press, los lectores dispondrán el próximo mes de febrero de la primera edición impresa de Trimalchio. Será el primer gran acontecimiento literario internacional del año, según augura The New York Times. Y también provocará la primera polémica; de hecho, ya la provoca.

Jackson Bryer, especialista en Hemingway y Fitzgerald de la Universidad de Maryland, considera que la publicación de Trimalchio también supone "una trastada póstuma" para Fitzgerald: "Está claro que ese texto fue una especie de borrador que él no consideró definitivo y consiguió mejorar enormemente".

Enviar a la imprenta Trimalchio sólo satisface la curiosidad de "eruditos, académicos y especialistas", pero no rinde el menor servicio a los lectores, cree Bryer. Y pone el siguiente ejemplo: "¿Serviría para algo levantar la pintura de la Capilla Sixtina para ver cuáles fueron los primeros esbozos que hizo Miguel Angel?".

West, que trabajó en la recuperación de Trimalchio con una beca de 30.000 dólares del Gobierno norteamericano, se toma con calma estos picotazos. El gran Gatsby, dice, "es una novela mucho mejor, pero Trimalchio es notablemente buena y, sobre todo, diferente". La gran diferencia entre ambas, añade, es que la primera versión es "una novela repleta de excelentes observaciones sobre las costumbres de una época", mientras que la versión final es "clave para entender la cultura norteamericana, las ambiciones, engaños, deseos y sueños de Estados Unidos".

West reconoce que la recuperación de Trimalchio no ha sido el resultado de "un gran trabajo detectivesco". Al recibir en el otoño de 1924 el primer envío de Fitzgerald, el editor Perkins, además de hacer agudas observaciones críticas, mandó imprimir unas cuantas galeradas. Una de ellas ha sobrevivido durante décadas en la Universidad de Carolina del Sur.

En Trimalchio, Gatsby es una figura desdibujada y misteriosa casi hasta el final; el lector no sabe de dónde vienen el arribista y su dinero. En la segunda versión, Fitzgerald incorpora nuevos detalles físicos sobre el personaje, como la célebre descripción de su sonrisa: "Era una de esas raras sonrisas con una cualidad de eterna tranquilidad, una de ésas con las que uno sólo se encuentra cuatro o cinco veces en la vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999