La modificación del Plan de Puertos que está acometiendo el Consell, encaminada a satisfacer la futura demanda de amarres, ya ha alarmado a la oposición. "El decreto abrirá la puerta a nuevas alteraciones del litoral", anuncia Joan Francesc Peris, del Grupo Socialistes-Progressistes. "Los puertos provocan la degradación de nuestra costa, que lo que necesita es la regeración y conservación y en ningún caso más infraestructuras injustificadas". Tras una década de freno a los puertos, Peris cree que el Consell intenta beneficiar a empresas que planifican construir nuevas marinas.El mismo temor suscita en EU. "Los puertos tienen un gran impacto destructor en la costa", asegura su portavoz Joan Ribó, que pone como ejemplo los múltiples puntos del litoral donde las infraestructuras portuarias, al interrumpir las corrientes predominantes norte-sur y su correspondiente transporte de arena, han provocado la regresión de muchas playas. Como el de Valencia, que ha afectado gravemente a las playas de Pinedo y El Saler. "El PP practica una política de beneficios rápidos a dos años vista", asegura Ribó. Por eso pide que se hagan estudios rigurosos de cómo afectan los puertos al litoral antes de consentir una obra. Y no sólo por motivos medio ambientales. También por el turismo, un importante motor económico valenciano.
Por su parte, Pere Mayor, del BNV, ha denunciado que "detrás de los club náuticos se esconden operacines urbanísticas (...) que tienen un grandísimo impacto en el litoral".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999