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La concesión de Iberpistas

Otra de las decisiones del Gobierno del Partido Popular que ha provocado un profundo debate en el sector ha sido la concesión a Iberpistas de las autopistas que unen Segovia y Ávila con la autopista Villalba (Madrid)-Adanero (Ávila), que es la salida de Madrid hacia el noroeste.Iberpistas ya explota la Madrid-Adanero, con una concesión que expira en el 2018. Sin embargo, al ganar el concurso para la construcción y explotación de los dos nuevos enlaces, la concesión del tramo general se prolonga entre 32 y 37 años. Ello supone que Iberpistas lo explotará durante más de 80 años, cuando el límite máximo es de 75.

Fuentes tanto del Ministerio de Fomento como de Iberpistas señalan que no hay ninguna irregularidad en esta concesión. Y dan un puñado de argumentos para sostener esta afirmación: porque tuvo un concurso al que acudieron otros grupos, entre los que se encontaban la mayor pare de las grandes constructoras del país; porque la nueva explotación se hará con una nueva sociedad, y porque el proyecto conlleva nuevas inversiones, como la construcción de los dos ramales (unos 25.000 millones de pesetas), así como rebajas en las tarifas de los peajes.

Además, una enmienda al proyecto de ley de Acompañamiento, pactada entre CiU y el PP en el Congreso, da cobertura legal a estas modificaciones.

Fuentes del sector calculan que, manteniendo el tráfico constante y descontando los gastos producidos por las nuevas inversiones, la nueva concesión le supondrá a Iberpistas unos beneficios limpios de más de 100.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999