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LA NUEVA SITUACIÓN EN EUSKADI

Aznar reprocha a Ibarretxe que acepte exigencias de ETA y no condene el final de la tregua

El presidente del Gobierno califica de "grandísimo disparate" la propuesta de EH

ENVIADO ESPECIALLa ruptura entre el PNV y el PP amenaza con degenerar en una crisis institucional entre el Gobierno central y el vasco. Ayer, en Helsinki, José María Aznar criticó que el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe no haya condenado aún el anuncio de ETA de romper la tregua y que acepte compromisos exigidos por la banda terrorista. Para el presidente, la propuesta de EH de convocar elecciones a una "Asamblea Constituyente" es un "grandísimo disparate". Aznar auguró que esta semana el PNV dará un nuevo paso político hacia el derecho de autodeterminación.

Al igual que lo hiciera el pasado sábado en Berlín, el lunes en el Congreso de los Diputados y el jueves a su llegada a Helsinki, ayer el presidente del Gobierno volvió a condenar con contundencia la alianza del PNV con Herri Batasuna, pero esta vez elevó el tiro para incluir en sus críticas al lehendakari, Juan José Ibarretxe. Lo hizo en la rueda de prensa convocada al concluir la cumbre de los Quince. "No he escuchado ni una palabra de condena por parte de algunas instituciones. Ni una. Además, se aceptan compromisos exigidos por ETA. El camino no puede ser más equivocado", sentenció en clara referencia al PNV.De entrada, Aznar dijo que al Gobierno "nadie le tiene que recordar lo que es el mantenimiento de las funciones o las relaciones institucionales", sino que más bien "sería el Gobierno el que tendría que recordar a algunos si es posible, o es compatible, pedir el mantenimiento de las relaciones institucionales y al mismo tiempo jugar a vulnerar el marco constitucional vigente".

Aznar respondía así a Ibarretxe, que el viernes le había advertido de que "confundiría la velocidad con el tocino" si no deslindaba la ruptura de relaciones entre el PNV y el PP de las relaciones institucionales entre los dos Gobiernos.

Defender el marco jurídico

Aznar dijo que las relaciones institucionales entre el Gobierno de la nación y el Ejecutivo de una comunidad autónoma no sólo están abiertas permanentemente para hacer posible aquello que supone un punto de encuentro entre los ciudadanos vascos -como el Concierto Económico, el Estatuto de Autonomía, el respeto a las reglas del juego o las garantías de convivencia-, sino que el Gobierno central es "una garantía" de esas normas.

El presidente, por momentos abandonó su habitual tono frío y distante para subrayar con pasión que el Gobierno es una "garantía" de la vigencia del actual marco jurídico y dejar claro que está dispuesto a defender esa situación por todos los medios legales a su alcance.

La propuesta de Euskal Herritarrok (EH), la marca electoral de HB, de convocar elecciones a una "Asamblea Constituyente vasca" es, en opinión de Aznar, un "grandísimo disparate", pero hay cosas que le parecen peor. Como que los dirigentes de otras fuerzas políticas, en clara alusión al PNV, "hagan suyos en una parte importante o sustancial planteamientos de HB o de una organización terrorista, bajo la amenaza de volver a actuar", algo que le parece "un error de un calibre extraordinario".

Consciente tal vez de que sus palabras pueden sonar alarmistas, el presidente del Gobierno afirmó que no hay que confundir los deseos con la realidad, y que la situación que atraviesa el País Vasco es la que es.

"De lo que se trata es de poner las cosas en el punto justo para poder continuar haciendo una política en la que ni el terrorismo actúe ni el terrorismo condicione ni el terrorismo exista y garantizar así la estabilidad institucional y objetivos de convivencia y prosperidad para el País Vasco. Y esa garantía es la garantía que yo ejerzo desde el Gobierno, y espero que nadie amenace ni condicione esa garantía ni esa posibilidad".

Aznar admitió que "posiblemente" esta semana se asista, en la reunión del PNV, a un nuevo paso en la ofensiva política nacionalista para alcanzar el derecho de autodeterminación, pero recordó y advirtió de que nada cambiará la actitud de su Gobierno.

La posición del Ejecutivo "ni ha estado, ni está, ni estará condicionada por ninguna circunstancia", señaló. "Sé muy bien de lo que estamos hablando, de lo que pretendemos y qué es lo que se quiere. En ningún supuesto aceptaré ningún tipo de condicionamiento respecto a lo que es el mantenimiento de la estabilidad constitucional, estatutaria y de las posibilidades de convivencia de la sociedad vasca. En ninguno", concluyó con énfasis.

Y el presidente volvió a emplazar al PNV para que explique cómo se quiere romper con la Constitución, el Estatuto, la alianza con el Gobierno, y se tiene "una alianza de hierro, blindada contra todo, con los que amparan el terrorismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999