ENVIADO ESPECIALLa ampliación de la Unión Europea "es una oportunidad y no un problema" para España, afirmó ayer el presidente del Gobierno, José María Aznar, que se felicitó por la decisión del Consejo Europeo de abrir negociaciones con todos los países aspirantes y considerarlos a todos por igual. Ha prevalecido, dijo, el criterio expuesto por España de la salida en regata, en la que los países aspirantes irán ingresando en la UE a su ritmo, en función de sus propios méritos y no por pertenecer a un grupo u otro. La diferencia que existe entre las economías de los países aspirantes y la de la UE garantiza unas largas y complejas negociaciones de adhesión y largos periodos transitorios.
El presidente del Gobierno se mostró también satisfecho por la decisión del Consejo de convocar una conferencia intergubernamental para la reforma de los tratados con una agenda corta, es decir limitada a resolver lo que quedó pendiente en el Tratado de Amsterdam. "No se es más ambicioso por tener una agenda larga que puede bloquear la ampliación si no se llega a un acuerdo, que con un agenda realista", señaló Aznar. En su opinión, costará mucho trabajo resolver los temas pendientes y habrá que ver si se llega a tiempo antes de fin del 2000, como está previsto.
La Conferencia Intergubernamental deberá resolver el tamaño y composición de la futura Comisión, la ponderación de votos de los Estados en el Consejo y la posible extensión del sistema de votación por mayoría cualificada antes de que se produzcan nuevos ingresos en la Unión Europea. Aznar dejó claro que el elemento clave es la nueva ponderación de votos de los Estados en el Consejo -donde reside el poder real en la UE- y que los Estados grandes sólo renunciarán a tener dos comisarios en la Comisión si se les conceden más votos en el Consejo. Aznar subrayó que la decisión por mayoría habrá que analizarla "caso por caso".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999