El siempre lúcido y desenfadado, Fernando Savater nos previene contra la ingenua pretensión de "calmar el hambre de un león ofreciéndole una buena menestra de verduras", refiriéndose a las sutiles reformas constitucionales que algunos proponen para superar el contencioso vasco (Stock-options para ETA, EL PAÍS, 30 de noviembre). Como me considero de su cuerda gastronómica, propongo un menú un tanto más suculento:Primero e inexcusable: "Armas abandonadas, con o sin guarnición", para empezar a celebrar sin IRA el acontecimiento.
Segundo: "Maravillas patria vasca reunificada, independiente y euskaldún" (para digerirlo adecuadamente es ineludible convencer políticamente a una mayoría suficiente de vascos de las escasas flatulencias que provocaría una tal solución soberanista).
Tercero: "Reforma constitucional al estilo Quebec", receta aún no homologada, cuyos orígenes están en el dictamen del Tribunal Supremo de Canadá que sugiere definir el concepto de "mayoría suficiente" para romper legítimamente siglos de historía en común. En espera de que la ONU lo precise (y que los franceses acaben de reírse), se podría sustituir por una mousse de tila al aroma de valeriana.
Claro que, más que un menú, esto es una especie de gran bouffe que podría durar la tira, y el problema es que estos muchachos de la capucha y sus locos seguidores lo quieren aquí y ahora. ¿Nos darán tiempo a fumarnos el purito?- . .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999