Se acaba el milenio y con él se aclaran algunos conceptos sobre el txakoli. Algunos de sus representantes, alcanzada la mayoría de edad, campan a sus anchas por los mercados con una magnífica imagen de marca, equiparándose a otros blancos de culto como los gallegos, valdeorras y albariños, ruedas o blancos del Penedés.El año 99 ha sido excepcional, climatológicamente hablando, para las variedades autóctonas -hondarrabi zuri y hondarrabi beltza- que han llegado a las bodegas en un estado fitosanitario perfecto. Por lo tanto, disponen de la mejor materia prima posible para elaborar los txakolis.
A pesar de la favorable conjunción de factores, encontraremos caldos bajo el nombre de txakoli que atentan a la salud. Estos supuestos txakolis no llevan etiqueta que informe de dónde proceden y quién los elabora. Ello viene a demostrar que elaborar bien estos caldos sólo está al alcance de unos pocos productores que cuidan sus frutos, que disponen de instalaciones apropiadas y, sobre todo, que se preocupan por elevar al txakoli a la categoría de buen caldo.
Talai-Berri es uno de los exponentes del buen hacer y de la madurez en la producción de txakoli. Para ello dispone de unas modernas instalaciones. A esta infraestructura se suma un viñedo propio de nueve hectáreas. Encontramos en este Talai-Berri un color amarillo pajizo con reflejos verdosos, limpio, vivo y brillante. La fase olfativa se distingue por sus intensos aromas primarios de frutas blancas y notas frutales, con algún toque verdoso. Envolvente en boca, con notas frutales y la acidez justa.
Txakoli Talai-Berri; Talaimendi Auzoa 728, Zarautz (Guipúzcoa). Tlfno. 943 13 27 50.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999