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La beca del lapicero

El Ayuntamiento de Éibar pondrá en práctica el año entrante una innovadora medida de carácter social. Todas las familias con hijos escolarizados, hasta los 16 años, percibirán 10.000 pesetas al año que tendrán que emplear en la compra de ropa, calzado o material escolar.El gasto deberá hacerse obligatoriamente en los comercios de este municipio guipuzcoano. Alrededor de 1.500 niños podrán acogerse a esta beca municipal, por lo que el consistorio, gobernado en solitario por el PSE-EE con el apoyo externo de los populares, ha incluido una partida de 15 millones de pesetas en los presupuestos del ejercicio entrante.

No hay precedentes similares, según conoce el concejal de Hacienda en Éibar, Miguel de los Toyos. Es una ayuda "simbólica" pues su repercusión en un presupuesto global de casi 4.000 millones de pesetas (24 millones de euros) es inapreciable. "No supone un costo excesivo para el Ayuntamiento y, en cambio, servirá de auxilio a las familias que en septiembre, cuando se inicia el curso escolar, se enfrentan con una de las cuestas más duras del año", afirma el responsable de las finanzas eibarresas.

Esta pequeña subvención a los ciudadanos también ejercerá como "acelerador" de la actividad comercial local. La obligación de invertir este dinero en los establecimientos de Éibar pretende generar una "conciencia social en favor del consumo interno", dice De los Toyos. También se ha establecido otra limitación, referida al tipo de compras que podrán hacerse. Las familias con hijos que cursan Enseñanza Primaria o bien Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) sólo podrán usar el dinero para comprar ropa de vestir o deportiva, calzado o material necesario en la escuela.

Aún no está definido exactamente el sistema que se empleará para conceder las ayudas. Sólo existe la seguridad de que las 10.000 pesetas por cada niño menor de 16 años están garantizadas. El Ayuntamiento está estudiando el procedimiento menos burocrático, aquél que sea más ágil y práctico para los padres, los comercios y la Administración. Cabe la posibilidad de emitir unos bonos canjeables en las tiendas o, si no, el abono del dinero cuando se justifique el gasto realizado con la presentación de la factura.

La idea fue concebida por el actual alcalde, Iñaki Arriola, quien incluyó la ayuda entre sus promesas electorales para los pasados comicios. Lo que algunos partidos calificaron como un oportunismo electoralista, el regidor eibarrés lo entiende como la "aplicación de una política progresista en favor de los sectores necesitados". Además, el equipo gobernante ha confirmado que estas subvenciones se consolidarán en los siguientes ejercicios.

El consistorio de la localidad guipuzcoana analiza si ampliar estas ayudas a los jóvenes universitarios, a quienes se haría beneficiarios de otras cantidades económicas, aún sin cuantificar, para sufragarse los gastos de transporte a los centros académicos, que distan a más de 40 kilómetros de Éibar en todos los casos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999